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Europa Press | Víctor Amela novela el nacimiento del orgasmo femenino en su segunda novela ‘Amor contra Roma’

08/04/14 por Victor Amela

El periodista y escritor Víctor Amela narra el nacimiento del orgasmo femenino en su segundo libro ‘Amor contra Roma’ (Ediciones B), donde reivindica el papel de Ovidio como primer autor que puso sobre la mesa la necesidad de que la mujer disfrutara de las relaciones sexuales, lo que convirtió al hombre en un amante verdadero, y no solo en un “engendrador”.

07/4/2014 – 15:51
BARCELONA, 7 (EUROPA PRESS)

“Nuestra forma de relacionarnos como pareja nace en este momento, en el año II a.C., cuando Ovidio publica ‘Ars Amatoria'”, ha explicado Amela en rueda de prensa, donde ha mantenido que su hipótesis es que en este momento nace el amor, y que la pareja occidental moderna nace hace 2.000 años fruto del encuentro de las leyes matrimoniales de Augusto –que obligaba a casarse y penaba el adulterio– y los consejos sexuales de Ovidio.

Nunca antes ningún filósofo había hablado del orgasmo femenino, siendo que Ovidio es el poeta más influyente de la historia, ha dicho el autor, que ha explicado que nunca antes ningún hombre se había preocupado del placer y seducción de la mujer, antes no había sido amante, sino “penetrador y violador”.

“Los hombres habían venido al mundo solamente a penetrar”, ha explicado Amela, que ha parafraseado que no hay placer total mientras hombre y mujer no caigan vencidos a la vez, y que fue un revulsivo de la ‘paz augusta’ entre los jóvenes.

Este cambio de chip, ha comentado, puso a competir a los hombres en el hallazgo de este objetivo, dando lugar a los primeros amantes de la historia, asunto del que él no ha hallado en ninguna documentación anterior al ‘Ars Amatoria’ de Ovidio.

El poeta fue desterrado por sus poemas y por otras causas políticas y quizás también “mágicas”, lo que actualmente alimenta un debate historiográfico.

“A Augusto le salió el grano en el culo de Ovidio, que enseñó a los jóvenes patricios que podían pasarlo muy bien ligando”, ha dicho Amela, y ha añadido que Augusto no pudo seguir haciendo la vista gorda, desterrando a Ovidio y también a su propia hija Julia, al temer a la palabra como máximo enemigo.

En aquel entonces, la carrera pública era la máxima aspiración para los jóvenes, y vino a ser puesta en peligro por los poemas de Ovidio que cantaban a las relaciones sexuales y a la fiesta, personificadas en el sexo mantenido entre la hija de Augusto, Julia, y el hijo de su máximo enemigo Marco Antonio adoptado por Augusto, Julio Antonio.

Julia, obligada por su padre a casarse en tres ocasiones, tiene como amante a Julio Antonio, que a su vez fue obligado a suicidarse e incluso su rastro fue borrado a través de la ‘damnatio memoria’ por parte de Augusto, todo ello maquinado por su esposa Livia, con la que Augusto se siente en deuda por, según Amela, ser “eyaculador precoz”.

De este modo, Livia hace todo lo posible para que Augusto allane el terreno hacia el poder al hijo del primer matrimonio de Livia, Tiberio: “Era multimillonaria y tenía en sus manos todo el poder de Roma”, ha dicho.

UN ÍBERO DEL FORCALL

Todo ello está ligado por Urgídar, un personaje, un íbero procedente de Lesera, el actual Forcall –que también aparece en su primera novela ‘El cátaro imperfecto’ y es el pueblo de su abuelo paterno–, que ve a Augusto en el Foro de Tarraco a sus cinco años, y que a sus 18 viaja a Roma y es la mirada del lector durante los 30 años en que transcurre la historia –del 12 a.C. hasta la muerte de Ovidio–.

En Roma, este personaje además recibe la orden de Ovidio de preservar su obra ante el riesgo de que pueda ser borrada por parte de los poderes romanos, y que pueda llegar hasta la actualidad.

Según Amela, ‘Ars amatoria’ es divertidísima y distendida, ha dicho, que se sitúa en un periodo de paz en el que Ovidio enseñaba cómo ligar en el circo y en las termas, o de cómo convencer a la mujer de que uno no está con otras mujeres cuando ésta se pone celosa: “También les daba consejos para ponerse guapas”.

Esta novela estuvo a punto de no salir, ya que un error informático borró más de un tercio del libro, que Amela tuvo que reescribir, y que éste atribuye a una maldición de Augusto: “¡No dejemos que gane!”, ha dicho el autor, convencido de que esta versión nunca será tan bonita como la primera que escribió.

‘Amor contra Roma’ era una frase que los cátaros usaban para definirse como la Iglesia del amor, “contra una Roma de la Iglesia del pecado”, en un título que resumía muy bien este pulso, ha dicho; mientras que esta novela ha bebido de la enorme afición de Amela por los temas romanos desde que era pequeño, cuando se empapó de la serie ‘Yo Claudio’, basada en las novelas de Robert Graves.

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