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TERRA | Víctor Amela desvela la historia del último prefecto cátaro ambientada en Morella

06/05/13 por Victor Amela

 

Victor amela el cataro imperfecto

TERRA | 15-abril-2013 – El periodista catalán Víctor M.Amela recupera los avatares del último prefecto –cabecilla– de los herejes albigenses en ‘El cátaro imperfecto’ (Ediciones B), su debut literario después de una quincena de libros de contenido periodístico, en una historia que transcurre desde los Pirineos hasta Morella, donde se escondió un grupo de cátaros que la tradición histórica de la propia población desconocía.

 

La historia, que transcurre entre 1314 y 1321, arranca cuando Guillem Belibasta, con 21 años, asesina al pastor que había denunciado a su familia por herejía y, tras ser brevemente encarcelado, huye del sur de Francia con la ayuda de Pere Mauri, cruzando los Pirineos y siguiendo el curso del río Segre, hasta situarse en torno a Morella, donde encuentra una plaza, segura, alejada de la principal ruta de Barcelona a Valencia.

 

Pese a que el eficaz inquisidor Jacques Fournier –que terminará siendo el Papa Benedicto XII– le pisa los talones, Belibasta consigue formar una comunidad secreta de cátaros y convertirse en el prefecto, una especie de sacerdocio que, sin embargo, desempeñará desde las “imperfecciones humanas”, como la avaricia, la codicia y la lujuria, vicio este último que le comportará algunos problemas y que sostendrá una subtrama de amor, en la que implicará también la amistad con Pere Mauri.

 

Por otro lado, uno de los personajes clave de la historia es el espía Arnau, quien, tras perder el patrimonio familiar, es tentado por Fournier con la promesa de que si le lleva a Belibasta, podrá recuperarlo, lo que propicia una trama de traición que conducirá a protagonista hasta Carcassonne.

 

Una de las claves de esta novela es que ningún historiador catalán sabía que en Morella se había instalado la comunidad cátara, algo que estaba documentado en el archivo Vaticano, y que, gracias a una traducción al francés, Amela conoció e investigó.

 

De hecho, la historia está totalmente basada en hechos reales, incluso las conversaciones entre los personajes son fidedignas a aquello que los personajes confesaron posteriormente ante la Inquisición, según ha explicado Amela.

 

“Para mí ha sido como un reportaje periodístico más que como una novela”, ha dicho el autor, para quien esta novela responde a una génesis muy personal, así como a su interés por el asunto cátaro.

 

UN SILLAR Y UN PUÑAL

 

En primer lugar, es un homenaje a su ascendencia familiar, ya que su abuelo nació en Forcall, y tras emigrar a Catalunya, un joven Amela regresó a esta zona a pasar sus épocas veraniegas debido a problemas de salud.

 

Un segundo acontecimiento marcó el rumbo de esta novela, ya que con los años, Amela y su padre compraron una pequeña casa en la que, durante unas obras, apareció un sillar y un puñal a los que ahora les ha encontrado “un significado”, y en cuya hoja figura la inscripción: “Soc com cal, quan punxo faig mal’ (‘Soy como es necesario, cuando pincho hago daño’).

 

La historia de Belibasta deja en la región a un hijo del que se perdió la pista, y gracias al que Amela quiere pensar: “Su sangre corre por las venas de la gente de estas tierras e incluso puedo llegar a pensar que soy descendiente de Belibasta”, ha bromeado.

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