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La Contra | Erik Sprague, ‘el hombre lagarto’: ‘Exploro en mi cuerpo los límites de lo humano’

10/11/12 por Victor Amela

erik sprague por victor amelaTengo 40 años. Nací en una base militar de Kentucky y vivo en Texas. Estudié Filosofía y soy artista. Estoy casado. No quiero tener hijos, ¡ya somos muchos! ¿Política? Acracia: nadie es más que nadie. Soy ateo. Llevo ya 19 años tatuándome el cuerpo como una piel de lagarto. . .

Sano y feliz

Un programa de televisión de EE.UU. le pagó un psicólogo a este hombre y su dictamen fue inequívoco: “No es un perturbado, está sano y feliz”. Decepción popular. Pero es verdad que es un tipo sano de cuerpo y mente, afable, cordial y siempre sonriente. En sus espectáculos voltea cajas de cervezas llenas, colgadas de sus pendientes, y arrastra coches, y se atraviesa la nariz con un sacacorchos (me muestra el agujero en el tabique nasal), pero es su tatuaje reptilíneo lo que le lleva a figurar en el libro Aunque no te lo creas 2012, de Replay (Libros Cúpula), cúmulo de curiosidades humanas. Es la primera visita a Barcelona del hombre lagarto, y le aconsejo que goce de los dragones gaudinianos.

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VÍDEO:
Decubre la transformación de Erik Sprague en hombre lagarto

Todo el cuerpo tatuado?
Sí.¿Y por qué de lagarto?
¿Por qué viste usted así?

Porque me apetece.
Eso me pasa con mi tatuaje: me gusta. Además, los reptiles tienen gran poder simbólico en todas las culturas.

¿Cuándo decidió mutar en lagarto?
Al empezar la universidad, con 19 años. ¡Pero tardé tres años en tatuarme!

¿Por qué tanto tiempo?
Porque diseñé y planifiqué con mimo todo el tatuaje. Lo quería así, y así me lo hice.

¿De golpe?
¡No! Llevo 19 años tatuándome.

¿Y ya está acabado?
No, mire: ¿ve estas escamas del costado?

Dibujadas, pero aún no pintadas.
Voy rellenándolas de color verde cuando tengo tiempo, a mi aire. ¡Me quedan sólo entre 50 y 100 horas para tenerlo acabado!

¿Cuántas horas lleva tatuándose?
Unas 700 horas.

¿Quién se lo hace?
Un tatuador profesional, muy experimentado, amigo mío: es el mejor.

¿Qué parte ha sido la más dolorosa?
La nariz. ¡Muy pocos se tatúan ahí! Sientes como si te pasaran un rallador de queso.

¿Y lo de la lengua? ¡La tiene bífida!
Bah, eso no fue tan doloroso: me la bifurcaron con un bisturí láser nuevo. Lo malo es que me desagrada el olor y el sabor de la carne, y por eso soy vegetariano…

¿Y?
Que fue extraño sentir el sabor de mi propia carne, ja, ja… Mire: muevo las dos partes de la lengua a la vez, cada una por su lado…

Es verdad, una parte gira hacia la izquierda, la otra gira hacia la derecha…
¡Soy la primera persona con lengua bífida de la historia de la humanidad! Después de mí, unas 3.000 personas más se han hecho lo mismo: ¡eso me enorgullece!

¿Por qué?
Influir en otros, ser un referente, modelo, dejar huella… ¡Es excitante!

Pero ¿tiene alguna ventaja tener la lengua bífida?
Si se lo pregunta a mi mujer, ¡le dirá que está encantada, ja, ja!

¿Ella le conoció así?
Me vio sobre un escenario, en bañador pequeño, con un hierro atravesándome la nariz… Luego vino a verme al camerino y…

Y entonces vio todo lo demás, ¿no?
Pues sí. Y la noche de bodas ya viene durando nueve años.

¿También lleva tatuado lo que no veo?
Eso… queda entre mi mujer y yo.

Venga…
Bueeeno. Quédese con que hay unos piercings y una parte tatuada.

Y los bultos de la frente ¿qué son?
Unos implantes subcutáneos de teflón, material más duro que el hueso: toque, toque…

Es duro, sí. ¿Y no le duele?
Dolió. Me ha pasado de todo: me he quemado, me he roto huesos…, ¡pero nada ha sido más doloroso que estos implantes!

¿De verdad le compensa tanto padecimiento, señor lagarto?
Sí, porque todo lo que se anhela de verdad exige algún sacrificio.

¿Qué dijeron sus padres cuando empezó usted con esto?
Mi padre es militar. Fue recluta en la guerra de Vietnam, sin quererlo. Siempre me ha dicho: “Hijo, haz siempre lo que tú quieras, sin dañar a nadie”. Así me ha educado.

¿Era usted buen estudiante?
¡Sacaba buenísimas notas! Por eso una universidad me becó.

¿Y qué estudió allí?
Filosofía. Estaba ya preparando el doctorado, pero me llegaban tantas propuestas de espectáculos, que tomé este camino.

¿Qué espectáculos?
Yo ya actuaba en números de faquirismo, y con mi flamante tatuaje me solicitaban más y más. Y opté por vivir divirtiéndome en vez de hacer carrera académica.

¿Cuál es su filósofo favorito?
Ludwig Wittgenstein. Se pregunta cuál es la esencia del concepto vaso… habiendo vasos tan diversos. Yo me pregunto qué esencia es la del ser humano, ¡siendo tan diversos! ¿Dónde están los límites de lo humano? Por eso hago lo que hago: exploro.

¿El suyo es un tatuaje filosófico?
Es para despertarte: ¡que seas consciente de que puedes romper límites, lograr más de lo que imaginas! Y respetemos las diferencias.

¿Le respeta la gente?
Al verme, ¡sonríen! Qué maravilla. Es mi política y mi poder: alegrar a la gente alrededor. ¡Es mi modo de mejorar el mundo!

¡Le habrá pasado de todo, con esa piel!
Un policía, una noche, me hizo parar el coche: ¡no olvidaré el susto que se pegó el agente al enfocarme con la linterna, ja, ja! Él tampoco lo habrá olvidado.

Seguro. Tiene usted también los dientes limados en punta…
Sí, con torno de diamante. Lo malo es que me encantan las manzanas, y ahora si muerdo una, sólo la araño: no arranco un trozo.

Pues coma moscas y mosquitos.
Si voy por el campo, me gusta atrapar saltamontes, y me los como. ¡Son muy ricos!

Dé un consejo a quien desee tatuarse.
Que madure la idea durante un año. Y, si perdura…, que elija al mejor tatuador.

¿Nunca se ha arrepentido de ser hombre lagarto?
Con esta piel, mi vida no ha hecho otra cosa que mejorar. ¡Soy feliz! ¿Y usted?

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