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La Contra | Mario Javier Sabán, cabalista: ‘El cabalista sabe que el mal es también instrumento de Dios’

02/09/12 por Victor Amela

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Mario Javier Sabán, cabalista: ‘El cabalista sabe que el mal es también instrumento de Dios’

Tengo 46 años. Soy doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid e imparto clases de cábala. Estoy casado y tengo dos hijos, Max David (8) y Lucas Eli (5). Descreo de la política. Soy judío practicante tradicional, sin fanatismos. El infinito (Dios) se retiró en un punto, para poder rellenarlo con la creación.

Qué significa “cábala”?
Deriva del hebreo lecabel: “saber recibir”.

¿Recibir qué?
Un conocimiento.

¿Qué conocimiento?
Un saber teórico-práctico.

¿Consistente en qué?
En comprender los secretos del universo y en conducirse con plena conciencia.

¿Un saber integral?
La cábala aúna filología, matemática, psicología, cosmología, física, filosofía, mística…

¿Dónde está tan vasto conocimiento?
Textos veterotestamentarios son el fundamento de una tradición de estudios que florecerá en obras de la Sefarad medieval.

¿Cabalistas en España?
Entre sabios judeoespañoles surgirán los grandes cabalistas: Isaac el Cec, Nahmánides, Azariel, Abulafia… ¡que propuso al Papa que se convirtiese al judaísmo! Y acuñarán aquí los textos clásicos de la cábala: Sefer Yetzirah, Zohar, Bahir…

¿Nace aquí la cábala, pues?
El Rabí Aquiba empezó a desarrollarla en el siglo II, aunque ya hubo cabalistas en Qumram (s I a.C). Pero la gran eclosión será en las aljamas del siglo XIII de Montpellier, Girona, Barcelona, Zaragoza, Toledo…

¿A qué responde tal eclosión?
A un anhelo de espiritualidad mal satisfecho por la religión convencional.

Eso pasa hoy también…
Y por eso renace el interés por la cábala.

Atrae a Madonna, a artistas famosos…
Pese a la indiferencia religiosa, ¡hay inquietud espiritual! Empezamos a estar preparados para recibir la cábala. Cada sociedad conocerá la cábala que sea capaz de soportar.

¿Es la cábala una mística judaica?
Una tradición mística dentro del judaísmo.

¿Qué la distingue de otros misticismos?
No culpa al sexo ni al dinero: entiende que Dios creó la materia y creó el cuerpo.

¿Aúna lo material y lo espiritual?
Alinea materia, emoción e intelecto. Propugna el sentimiento en el pensamiento, y el pensamiento en el sentimiento.

La principal enseñanza de la cábala es…
Que la consciencia de tus límites aumentará tu libertad: ¡cuánto más sabio, más libre! Y que si matas el deseo, mueres.

¿Y dice algo sobre la felicidad?
Si vives equilibrado y feliz en tu estadio, ¡ya estás bien! La felicidad reside en la tensión existente entre satisfacción-insatisfacción.

¿Algún ejemplo de esa tensión?
Citaré a Job: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, ¡bendito el nombre de Dios!”.

¿Por qué decimos “hacer cábalas” por darle muchas vueltas a un asunto?
Cada letra hebrea entraña un código numérico, además con correspondencias con colores, sonidos…: combinadas en palabras, arrojan sentidos complejos. Tu nombre, así, es tu conexión con la realidad.

¿Ah, sí?
Por eso a veces conviene cambiarse el nombre. ¡Ah, y vigila con los apodos!: marcan.

Elija a su cabalista predilecto.
Isaac Luria: en el siglo XVI pasó veinte años meditando en el Nilo sobre el misterio de la creación.

¿Es también la cábala una técnica meditativa?
Rotando letras se generan mantras meditativos, sí… Y con las letras del Tetragrama (la palabra Yahvé) podría accederse a un gran poder, un poder peligroso.

¿Qué poder?
El de crear un antropoide, como el legendario Golem de la aljama de Praga. La enseñanza está clara: tu lengua pueda dar vida o puede matar, ¡ve con cuidado!

¿El conocimiento es peligroso?
Véase la bomba atómica.

¿Cuál es la profilaxis?
Frente a inteligencia, sabiduría: sabio es quien conoce los límites de la inteligencia.

¿Es la cábala una magia?
Es una alquimia interior… que se trasluce al exterior. Tú reconoce tus fragilidades, ten fortaleza y domínate: eso simboliza el cordón rojo que algunos lucen en la muñeca.

¿Es la cábala una técnica adivinatoria?
La profecía es la capacidad de intuir, es una razón más rápida. El cabalista, el místico, puede llegar a superar la variable espacio-tiempo, sí. En hebreo no existe el presente.

¿No?

“El ‘Soy el que Soy’ de la Torá es una mala traducción al griego: ‘Soy siendo lo que estoy siendo’, dijo Dios”. Todo fluye, cada hora tiene su energía, su poder.

¿Es el hebreo la lengua de Dios?
Se escribe de derecha a izquierda porque así es más fácil picarla en piedra: es decir, es una lengua muy antigua.

Y con ella Yahvé creó el mundo, ¿no?
Por eso, escrutando cada letra, puede desentrañar el cabalista los misterios del mundo.

¿Puede un cabalista enseñarle algo a un cosmólogo?
El infinito (Dios) se retiró en un punto, generando ahí espacio-tiempo (universo) y así poder llenarlo, revelándose. Hasta la co-creación: cada vez que tú piensas, ¡creas!

¿Y a un filósofo?
Dijo Hasdai Cresques: “Visto desde el hombre, hay libre albedrío. Visto desde Dios, todo está predestinado”.

¿Y a un moralista?
Dijo Abulafia: “Detrás de todo bien, hay mal; detrás de todo mal, hay bien”.

¿Hitler…?
El alma judía intuye -y el cabalista sabe- que el mal es también instrumento de Dios.

‘Sod 22: el secreto’

Saban me confiesa que dedica su vida al estudio. Rastrea los textos más herméticos de cabalistas pretéritos, algunos inéditos hasta hoy, “como si estuviesen esperando el momento idóneo para ser divulgados”. Pero Saban no se da aires de misterio: le puede el entusiasmo de compartir lo que sabe (lo hace ahora en su libro Sod 22, el secreto, subtitulado Los fundamentos de la Cábala y la tradición mística del judaísmo), pues “la mejor meditación se hace en el ruido del mundo” (cita a Abulafia). Veo que el cabalista es un gnóstico: no cree, sólo el conocimiento le redime (aunque sea conocer el vacío). Veo que el creyente es un agnóstico: cree, no necesita conocer (a Dios, sea eso lo que sea).

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