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Crítica de TV 20-7-2012 | Artículo de Víctor Amela: ‘Sin violencia no hay tele’

05/08/12 por Victor Amela

sin violencia no hay tele por victor amelaLa televisión finge escandalizarse: es sólo una añagaza para que nada cambie

Abominamos de la violencia. Odiamos la violencia. La violencia es políticamente incorrecta. La violencia está aparentemente proscrita de la vida política, de la vida civil, de la vida deportiva (ejem: dictámen Mourinho-Tito Vilanova), de la vida televisiva. Es sólo apariencia, pues sin violencia no hay tele.

¿No es acaso la violencia el argumento de los informativos televisivos? Los informativos tienen sentido sólo como crónicas de la violencia. De la violencia estilizada o de la cruda violencia. De la violencia humana o de la violencia natural. Violencia natural: ciclones, terremotos, maremotos, granizadas, tempestades, huracanes, inundaciones, incendios. En el caso de los incendios, la violencia es casi siempre humana, pero la naturaleza no sabe esquivarla. Y luego está la violencia estrictamente humana: guerras, atentados, ataques, agresiones, asaltos, enfrentamientos, choques, pugnas, pulsos. Hay violencia patente y hay violencia latente. Los informativos siguen el rastro de la violencia patente: muertos en Siria, rostros quemados de mujeres por maridos celosos en España, guerras exóticas y muy cruentas, bous ahogándose en las aguas de un puerto tarraconense, accidentes de coches en carretera, accidentes de coches y motos en pistas de competición, cogidas de toros, ciclistas quebrados, agresiones terroríficas en canchas deportivas… Y ataques también en platós de televisión, como el de un tertuliano que desenfunda una pistola durante un debate televisivo en un plató de la televisión jordana.

De la violencia latente ya no hablo, pues es la urdimbre misma de la vida televisada: la televisión se sustenta en el hecho de que algo violento está a punto de suceder, alguna desgracia inminente vendrá a sacudirnos. La inminencia de la violencia y la desgracia justifica la existencia de la televisión.

Por eso me ha hecho gracia que la dirección de Sálvame (Telecinco) haya expulsado a Rosa Benito por agredir a un exempleado de Rocío Jurado llamado José María Franco: este Franco acusó a Rosa Benito de haberse mofado de la presunta homosexualidad de José Ortega Cano y de haberle llamado Hortensia, y ella ha querido pegarle.

La televisión finge escandalizarse: es sólo una añagaza para que nada cambie, es su modo de subrayar y cebar el imperio de la violencia televisada. Rosa Benito volverá, por supuesto, y todos estaremos pendientes de su próxima pérdida de control, de su próximo brote de violencia. ¡Televisión!

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