Crítica TV...

Crítica de TV 24-6-2012 | Robar para salir en la tele

26/06/12 por Victor Amela

robar para salir en la tele por victor amela

El dinero no huele: 70.000 euros salidos del atraco a un bingo han pagado una plaza en ‘Gran Hermano’

Arístides, ¡detenido por la policía y en libertad con cargos, acusado de atraco a un bingo! Aristidín, para el público de Gran Hermano (Telecinco): es aquel chico que ingresó en la última edición de este popular concurso de convivencia apoquinando 70.000 euros. ¡Ya sabemos de dónde los sacó!

El famoso reality había modificado, por primera vez en su historia, su filosofía: sacaba a subasta una plaza en la casa de Gran Hermano. Y donaba a la Cruz Roja el dinero recaudado. Aristidín pagó, Mercedes Milá le agasajó con todos los honores, la Cruz Roja aceptó la pasta y el pagano entró en la casa, concursó, fue nominado, fue expulsado y al poco tiempo la policía le ha detenido y acusado de haber atracado la caja fuerte de un bingo, previa retención violenta de sus empleados. ¡Hay que ver de lo que son capaces algunos para salir por televisión…!

Dentro de la casa, Aristidín había contado su cuento: esos 70.000 euros eran parte de una herencia familiar, y su intención era devolver ese dinero a la sociedad en tributo al respaldo social recibido durante la enfermedad, agonía y muerte por cáncer de su hermano y su padre. Buf: qué soniquete tan forzado, qué relato tan retorcido. Aristidín lo repetía mecánicamente, gélidamente, como un robotito con mensaje pregrabado, sin emoción alguna. Muy extraño, rarísimo… ¡Inquietante! ¿Nadie sospechó de sus argumentos, de sus móviles? Lo escribí entonces: ¿y si el origen de ese dinero era turbio, y si ese dispendio loco de Aristidín ocasionaba algún drama familiar, algún perjuicio a terceras personas? ¿No iba a sentirse culpable la cadena y la productora de GH? ¿No estaban arriesgándose neciamente a ser cómplices de alguna consecuencia indeseable?

¡Un tipo que paga tanto dinero para ingresar en un reality es sospechoso, de entrada! De hecho, todo individuo que aspira a entrar en un reality debería llevarnos a desconfiar. Pero si encima está dispuesto a pagar… ¡ahí late una disfunción de miedo, un caso clínico! Cualquiera lo vería… No lo vieron los psicólogos de Gran Hermano, ni Mercedes Milá (la entusiasta conductora) ni Paolo Vasile (el infatuado jefazo de la cadena), que jugaron (con fuego) a ser redentores sociales: “utilicemos nuestro poder televisivo para conseguir un dinero solidario… y de paso quedar bien”, debieron de decirse. Y recibieron a Aristidín en plató con botafumeiro, alfombra roja y peloteo, por generoso. El dinero no huele… pero aquí olía a cuerno quemado. Ni que sea porque la filosofía de Gran Hermano ha sido siempre otra: chavales megalómanos, desvergonzados, ignaros y/o desesperados se suben a Gran Hermano igual que quiénes suben a una patera para alcanzar la orilla del continente de sus sueños. ¡Esto tiene su lógica, su sentido! Pero incitar a pagar una cantidad de dinero por subir a la patera catódica… rompe esta lógica y equivale a convertirse en una mafia de trata de personas, de tráfico de cuerpos, de mercadeo de sueños. Este caso lo ha ilustrado bien.

El público demostró más sentido común y expulsó a Aristidín: intuyó que no era trigo limpio. Telecinco, el programa y Mercedes Milá corren hoy un tupido velo sobre el caso, ruborizados ante el patinazo… Propongo ahora que Mercedes Milá, para rehabilitarse, organice un Diario de…, se presente con su equipo ante las ventanillas de la Cruz Roja, recupere los 70.000 euros y se los devuelva a los del bingo… a menos que los del bingo estén compinchados con Aristidín, que uno ya no sabe qué pensar.

Deja tu mensaje

Avísame si hay comentarios. Sin comentar, pero me subscribo aquí

Back to top