La Contra...

La Contra | Lluís Raluy: ‘Vivo en un carromato, no entiendo la vida sedentaria’

05/05/12 por Victor Amela

lluis raluy 23 abril 2012Desde cuándo en el circo?
Mi padre fue saltimbanqui, alquiló un circo, se casó con una bailarina inglesa en Nápoles…, y yo he vivido siempre en el circo.

¿La bailarina inglesa fue su madre?
Sí. Mi padre contrató a una compañía de bailarinas inglesas para el circo y se enamoraron a los pies del Vesubio, para toda la vida.

¿Qué recuerda de su niñez en el circo?
Todo maravilloso. ¡El circo es el mejor lugar del mundo para criar a un niño!

¿Por qué?
Es un mundo protegido y, a la vez, estimulante, emocionante, nómada, políglota… ¡Hablo ocho idiomas! Aprendes de todo. ¡El circo es la mejor universidad!

¿Qué se aprende?
El sentido de la libertad. Excluyes todo patriotismo, las fronteras no cuentan.

¿En qué países ha vivido con el circo?
España y Portugal, y media Europa, y Argentina, Costa Rica y Puerto Rico, Madagascar, isla Reunión, Tanganica (hoy Tanzania), Uganda, Kenia, Senegal, Costa de Marfil, Togo, Benín, Ghana, Camerún, Mauricio, Sri Lanka, Singapur, Malasia, Hong Kong…

¿Y no le cansa moverse tanto?
¡Me encanta! Yo he vivido siempre en un carromato. No he vivido jamás en un piso. ¡No sabría!

¿No es un espacio un poco incómodo?
Se ensucia y se limpia más rápido. Y todo está a mano. En un piso nunca encuentro la puerta de salida…

¿Qué cosas ha hecho en el circo?
Soy clown cara blanca, y antes he sido acróbata de doble barra fija, trapecista volante, hombre bala…

¡Hombre bala!
El pionero fue mi padre, que inventó el doble hombre bala: salen dos volando. Yo he salido disparado muchas veces, en parábola, a unos 50 metros de distancia.

¿No es peligroso?
Se trata de mantenerte muy rígido, con todos los músculos del cuerpo muy tensos dentro del cañón. Una plataforma te empuja por los pies, ¡y sales volando!

¿No ha tenido ningún accidente?
No. Mi padre cayó fuera de la red, se lesionó las cervicales: un año en silla de ruedas…

¿Se recuperó?
Sí. Y volvió a actuar como hombre bala, pero con más cuidado. Una vez denunció que unas lámparas estaban peligrosamente bajas, pero el empresario lo negaba. Mi padre se pudo demostrárselo disparando sacos de arena con el cañón…

Buena idea.
El empresario puso el grito en el cielo: “¡Qué hace, va a estropearme la lámpara!”.

¡Canalla!
Mi padre se negó a actuar, claro.

¿Todos los miembros de su familia hacen algo en el circo?
Yo me pinto la cara de blanco en dos funciones, me gusta hacer reír a los niños. También hice acrobacias en doble barra fija…

¿Doble?
Sí, más difícil que los atletas olímpicos.

¿Y qué han hecho sus hijas?
Una es funambulista (camina sobre un cable) y la otra es antipodista (hace acrobacias con los pies), entre otras cosas.

¿En qué lugar han estado más a gusto?
Es un gran aliciente para mí no vivir más de cinco meses seguidos en el mismo lugar.

Pero elíjame un lugar.
La exclusiva isla de Saint Barthélemy, en el Caribe: ¡es el paraíso terrenal!

¿Qué le gusta hacer en su ocio?
Profundizo en mis estudios matemáticos.

¿Perdón?
Las matemáticas son mi pasión. Disfruto de mis 7.000 libros de matemáticas: ¡he tenido que ponerles carromato propio!

¿Dónde nació su pasión matemática?
Desde niño me atraen: lo que dicen las matemáticas ¡es verdad! No engañan. No fallan. Y gracias a ellas y a la vida en el circo he hecho observaciones interesantes…

Por ejemplo.
En carretera vemos muchos espejismos. He descubierto que los espejismos no se generan por el sol o el calor: son un fenómeno óptico por la concentración de partículas que da la perspectiva y el ángulo de visión: desde el coche. mejor que desde el camión…

Nunca fui bueno en matemáticas.
En otro trabajo he demostrado que podemos prescindir de la constante de la masa para explicar todos los fenómenos físicos del universo: ¡me basta con las constantes de la longitud y el tiempo!

¿Cuál es su última investigación?
Indago el ámbito de los números primos, esos números sólo divisibles por sí mismos o por uno. Aparecen esporádicamente. Demuestro que no se acaban nunca y que siguen apareciendo en una serie infinita de números, más espaciadamente cada vez…

¿Le han servido de algo las matemáticas para su trabajo en el circo?
Sí, las he usado para los cálculos del cañón,la posición de los mástiles de la carpa…

¿Morirá el circo?
Imposible: mientras salga a la calle un señor con una cabra… ¡habrá circo! Yo no entiendo la vida de los sedentarios.

¿Un nómada como usted piensa en el lugar de su muerte?
Sí: pienso que cualquier lugar será bueno. Ya tengo dicho que me entierren en el cementerio del lugar en el que muera, ¡sea donde sea! Ah, y en la fosa común… para estar acompañado.

Deja tu mensaje

Avísame si hay comentarios. Sin comentar, pero me subscribo aquí

Back to top