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La Contra | Jonas Jonasson: ‘Todos estamos desesperados por saltar por la ventana’

05/05/12 por Victor Amela

Cómo está Suecia?
Desmontando un Estado de bienestar que estaba bien: ¡impera el pensamiento economicista liberal!

¿Qué es lo mejor de allí?
Que nos decimos las cosas sin formulismos.

¿A lo bruto?
Sin rodeos, sin reverencias: nos hablamos de tú a tú, seas primer ministro o nadie.

¿Y qué es lo peor de Suecia?
Que el éxito individual no está bien visto. Se castiga al que destaca: al que saca un poco la cabeza… ¡zas!, se le corta. Desde la escuela.

Un igualitarismo rutinario.
Por eso acabé saltando por la ventana.

¿Qué quiere decir?
Vendí mi productora de televisión y todas mis cosas, me largué y me instalé en Suiza.

¿A qué se dedicaba su productora?
A elaborar programas para la televisión sueca sobre la liga inglesa de fútbol. Trabajaba demasiado, y llegué a caer enfermo.

¿Y qué hizo en Suiza?
Sentirme libre y escribir durante tres años.

¿Qué tal en Suiza?
Acudí a un hospital a extirparme un quiste y el médico me pidió perdón por hacerme esperar cinco minutos. ¡Allí sí funciona bien el sistema sanitario! Te atienden con mimo.

¿Qué escribió?
La novela que siempre quise escribir. Ya de niño me decían que era muy fantasioso, que contaba historias enrevesadas.

¿De quién aprendió a contar?
De mi abuelo. Nadie era tan hábil como él para hechizar a un auditorio: se sentaba en un banco de madera, mascando rapé y ligeramente inclinado sobre su bastón.

¿Y qué contaba?
De todo. Y cuando sus nietos, pasmados, le preguntábamos: “Pero ¿eso es cierto, abuelo?”, su respuesta era definitiva, la tengo siempre presente: “Quienes sólo saben contar la verdad no merecen ser escuchados”.

¿Por eso dejó usted el periodismo?
Como joven periodista en Expressen, tabloide sueco, ¡la verdad era mi enemiga! Que la verdad no te estropease una buena historia.

Buena escuela para un novelista, ¿no?
¡Sí! He novelado sobre un personaje despreocupado, apolítico, amoral, encantador, que viaja a través de la historia del siglo XX.

¿Qué quería transmitir con esto?
El lector se prenda de Allan, mi personaje. Es un idiota político. Si todo el mundo fuese tan relajado…, ¡el mundo iría al desastre!

¿Por qué?
Si no te comprometes con tu sociedad y tu tiempo, serás capaz de cualquier destrozo. Es un grave riesgo que corremos todos: desentendernos de los demás, del mundo…

Leo que este personaje suyo se topa con el general Franco.
Y con Truman, Stalin, Mao, Suharto… He querido divertir al lector y contar que las grandes bromas de la historia enseñan a no repetirlas.

¿Qué episodio del siglo XX europeo le espanta más?
La guerra de España, con esa matanza entre vecinos y hermanos.

Su novela está arrasando en Suecia y en toda Europa…
Ha sido una agradable sorpresa.

Lo están llamando anti-Larsson.
Quizá por la imagen exageradamente sombría de Suecia que transmiten las novelas de Larsson. No es mi responsabilidad deshacer esa imagen, desde luego… Pero quizá ahora los suecos tengan ya ganas de leer historias más divertidas…

¿Por qué dice que es una imagen exagerada?
Porque en una novela todo se exagera. También Henning Mankell, en sus novelas, mata a mucha gente de su ciudad, Ystad: de ser verdad, ¡ya no quedaría nadie en Ystad!

¿Conoció a Larsson?
No, pero le he leído con placer: sus obras saben pulsar tu instinto más primario y conectarte al placer de la venganza.

¿Hace usted algo parecido, u otra cosa?
Hago que sientas simpatía por ese idiota político, que ojalá no se convierta en un perfil generalizado. No quiero ni pensarlo…

¿Cómo ve a los jóvenes, políticamente?
Concienciados, pero ajenos a las estructuras de los partidos convencionales. Hay ahora otros activismos, a través de las redes sociales…

Moviliza más el fútbol, ¿no le parece?
Desde luego: me he dedicado durante muchos años a la información deportiva…

¿Cuál es su equipo favorito?
El de mi pueblo, el Östers IF.

¿Qué opina del Barça?
Es mi equipo favorito de entre todos los equipos que no me importan un pimiento.

¿Y qué le parece Guardiola?
¿Me equivoco si tengo la impresión de que Guardiola es el gurú de una secta?

Es más una familia, me parece.
Le creeré.

¿A qué cree que responde el éxito de su novela sobre el abuelo Allan?
A que la gente está desesperada por escaparse por la ventana, como mi protagonista, y la novela les transmite esta esperanza.

¿Ha vuelto a saltar por alguna ventana?
Dejé Suiza, he regresado a Suecia. Vivo en el campo, en una granja con mis gallinas.

¿Por qué gallinas?
Me relajan, me dan paz, tranquilidad. ¡Y huevos! Las aprecio mucho: cada una tiene nombre de algún personaje histórico. El otro día maté y me comí a Kemal Atatürk.

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