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La Contra | Augusto Cury: ‘Sólo un 3% de las mujeres se siente a gusto con su cuerpo’

05/05/12 por Victor Amela

augusto cury 28 marzo 2012Denuncia la existencia de una tiranía mundial.
Sí, una tiranía universal, un despotismo global, una dictadura insidiosa y sutil que domina el mundo.

¿Qué dictadura?
La dictadura de la belleza.

¿En qué consiste esa dictadura?
¿Quiere verla? Es fácil: conecte su televisor. Abra una revista. Salga a la calle. Vaya al cine. Entre en una tienda de ropa.

¿Qué veré?
Mire donde mire, ¡ahí está! Mire a su alrededor y la verá.

No la veo.
Estamos tan empapados de esa dictadura, nos tiene tan poseídos, la tenemos tan cerca e interiorizada…, que por eso no acabamos de ser conscientes de su persistencia.

Ayúdeme a ser consciente.
Fíjese bien y se dará cuenta: ¿qué tipo de mujer están mostrándole cada día de su vida las televisiones, las películas, los anuncios de lo que sea, los reportajes de moda…?

Mujeres guapas.
En concreto, un determinado patrón de belleza femenina, la del tipo Barbie, ya sabe…

Ya, las modelos de pasarela…
Lo de las modelos, las top-model, demuestra que sólo diez cuerpos de mujer son espejo ¡para 3.000 millones de mujeres! Diez supermodelos representan a la mitad de la humanidad; es decir, a mujeres de todas las edades, etnias, fisonomías, colores… ¡Es una locura, no es lógico, y las consecuencias son tremebundas!

¿Qué consecuencias?
Una masacre psíquica. Las mujeres del planeta acaban prisioneras de esa gran dictadura de la belleza. Lo refleja una rigurosa encuesta: sólo un 3% de las mujeres del mundo se siente a gusto con su cuerpo.

¡Son muy poquitas!
¡Esa es la tragedia! Son tan poquitas las mujeres del planeta que no ven deformidades o defectos en su cuerpo… Es una aberración. Otro ejemplo: ¡el 46% de las mujeres del mundo rechaza su tripa! ¿Es esto normal? ¿No le parece una monstruosidad?

Sí, pero…
Otro ejemplo: las mujeres chinas y japonesas ansían operarse sus naturales ojos orientales para tenerlos redondos como las occidentales. Y las mujeres occidentales ansían ser muchachitas etéreas…, y así sin parar.

Total, que parece que pocas mujeres están conformes con lo que tienen…
Seiscientos millones de mujeres viven prisioneras en su propia mazmorra psíquica (bulimia, anorexia, desarreglos alimentarios…), esclavas de la dictadura de la belleza. O viven desgraciadas o acaban muriendo. ¡Es una masacre mundial!

De acuerdo, pero no me hará renegar de la belleza, no me hará condenarla…
Es que no se trata de condenar la belleza, desde luego que no. De lo que se trata es de no someterla a un reduccionismo ridículo, a un patrón limitadísimo, encorsetado.

¿Cómo concibe usted la belleza, pues?
La belleza no son diez mujeres. La belleza está por todas partes. La belleza está en todas las mujeres. Se trata de limpiar la mirada, de adiestrarla para verla.

Guíeme para ver la belleza.
Está a su alrededor, está en cada detalle. En cada detalle de un cuerpo. En todos los cuerpos. En cada persona. Cada persona es singular, única: bella. Cada mujer debe aprender a enamorarse de lo que tiene, de lo que es. Todos deberíamos aprender a prendarnos de nosotros mismos.

Y no de patrones externos.
¡Esa es la revolución de las mujeres que promuevo! Hoy, el 70% de las mujeres se arregla para la mirada de las otras mujeres. Cuando la mujer aprenda a mirarse a sí misma, será libre y gozará plenamente de su vida. Siempre se lo digo a toda mujer: ¡enamórate de ti misma!

¿Y lo ve fácil? ¿Es optimista?
No, no es nada sencillo. Por eso propongo la figura de Jesús. Creo que Jesucristo puede inspirar esta revolución: ¡Jesús es el auténtico gurú que puede incitar a la mujer a ser autónoma y libre!

¿Jesús? ¡Por qué?
No hizo jamás distingo alguno entre hombres y mujeres, y eso es revolucionario. Y dignificó, acogió y defendió a todas las mujeres, pese a ser tildadas de lo peor, ¡de prostitutas! Jesús es el ejemplo para todos: nunca nadie tan grande se hizo tan pequeño para hacer grandes a los pequeños.

¿Y cómo lucha usted contra la dictadura de la belleza?
Ejercito la mirada: miro una nube, miro el jardín por el que paso al ir al trabajo, miro un tallo de hierba, miro una gota de rocío… ¡Qué bellos son! Me doy cuenta de que estamos rodeados de belleza.

También las supermodelos son bellas.
De acuerdo, se lo acepto, pero si me acepta que ni sólo ellas ni sólo lo físico es bello: ¡lo son más la inteligencia y la bondad! Sobrevaloramos la belleza física. Eso les enseño a mis hijas: que superen modelos limitadores.

¿Qué más enseña a sus hijas?
Que una lluvia de ideas perturbadoras está sometiendo a la humanidad: “No valgo, soy poca cosa, estoy por debajo, soy menos, no puedo, no llego, soy fea…”. ¡Basta de eso!

¿Cómo les enseña a combatirlas?
Si sometes a crítica cada idea perturbadora que llegue a tu mente durante los primeros cinco segundos, ¡la neutralizas!: mantente alerta, duda de todo… ¡y serás libre!

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