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La Contra | Jordi Masip, arquitecto: ‘Rehabilitar edificios por ley reactivaría la economía’

23/02/12 por Victor Amela

jordi masip¿Cómo afecta la crisis a los arquitectos?

No llegan encargos, estudios de arquitectura cierran, muchos colegas emigran…

¿Adónde se van?
A China, Brasil, Alemania… Lo fatal es el 50% de paro juvenil, y que estudiantes y licenciados no tengan perspectivas aquí.

Y usted, ¿va resistiendo?
Con rehabilitación y proyectos como el parque temático en Sant Cebrià de Vallalta.

¿Qué virtudes convienen al arquitecto?
Diseñar espacios en los que a la gente le apetezca estar…, ¡aunque sea un tanatorio!, como uno que acabo de proyectar.

La parálisis constructiva ¿daña mucho?
Incrementa el desempleo, ¡el drama de nuestra economía! Construcción y turismo podrían levantarla: sólo si se reactiva el sector privado se reactivará el sector público.
¡Confiar en la construcción nos llevó a esta crisis!
No habrá ya especulación, ahora podemos reactivar la economía, tengo un proyecto que generaría empleo y riqueza. Porque si la Administración dedica sus energías sólo a recortar, ¡no creará riqueza!

Pero no hay dinero para construir.
Pero sí se puede aprobar un decreto que obligue a rehabilitar todos los edificios de viviendas existentes en Catalunya.

No sé si le entiendo.
O tomamos medidas drásticas o esto se hunde: ¡lo primordial es reducir el paro! Lo decía Napoleón: “Sólo la tranquilidad y el trabajo proporcionan felicidad”. Sí: el empleo es nuestro bien fundamental.

¿Y ponernos a rehabilitar viviendas crearía empleo?

Hay en Barcelona ciudad 86.700 edificios (¡y 25.830.000 en España!), casi todos con carencias en salubridad (malas ventilaciones, malos olores…), seguridad (fachadas y balconadas defectuosas…) y energía.

¿Energía?
Aplica placas fotovoltaicas y térmicas, suelos radiantes, aprovechamiento del agua de lluvia, cubiertas ajardinadas, instalaciones geotérmicas…, y cada edificio generará su propia energía: enorme ahorro nacional.

¿Dispone de datos al respecto?
Dinamarca es un ejemplo: si en 1970 el 85% de su energía dependía de la compra de petróleo, en el año 2050 será energéticamente autónoma, gracias a esas medidas, a las que conviene proporcionar ventajas fiscales.

Energía aparte, ¿todos los edificios necesitan alguna rehabilitación?

Sí. Los terrados están mal impermeabilizados y son caóticos, entre antenas, elementos metálicos a punto de caer a la calle, acondicionadores de aire mal colocados…

¿Tan mal los tenemos?
… bajantes sin ventilación, grietas y desconchados, barandas oxidadas, baldosas y tejas sueltas… Y mal aislamiento térmico, cables sueltos, aluminosis… Y los portales tienen accesos deficientes y no adaptados. Y hay cerramientos antiestéticos y peligrosos en azoteas, terrazas, balcones, obras ilegales…

¿Y cree que ahora es el momento idóneo para rehabilitar todo ese material?

Se ha construido demasiado en nuestro país: sobra vivienda, la tienen los bancos y no hay demanda de vivienda. Cierto. Pero sí podemos inspeccionar y mejorar la vivienda existente a lo largo de estos años venideros. ¡Eso arrancaría la economía!

¿Cómo sucedería eso?
Emplearía a trabajadores de todos los ramos de la construcción, y de rebote se llenarán restaurantes, bares, gasolineras…
Amparándose en la obligatoriedad, ¿no habría riesgo de precios inflados?
Según las zonas y por otros conceptos, los precios estarían bien tarifados por ley.

¿Y no hay riesgo de que se queden los encargos de las obras cuatro empresas?

Deberían adjudicarse a pequeñas empresas de cuatro trabajadores, uno de ellos aprendiz: ¡todos empresarios, todos a la obra!

¿Y de dónde saldrá el dinero para rehabilitar esos edificios?

Hay dinero, ¡naturalmente que lo hay! Entre particulares y bancos: se trata de hacerlo aflorar, y para eso serviría ese decreto.

¿Cómo sería recibida esta medida en las comunidades de vecinos?

Entenderían que esta norma mejorará su calidad de vida y revalorizará su patrimonio inmobiliario. Y, además, disponemos de fórmulas para escalar los pagos, descontarlos de la declaración de renta, IBI, fiscalidad diferida, legalizaciones…, y optimización y privatización de espacios comunitarios.

¿Y esto es todo, según su plan?
Los ayuntamientos tienen edificios y terrenos cuya titularidad o usos podrían privatizar, lo que reportaría ingresos a las arcas municipales, además de las legalizaciones.

¿Alguna otra iniciativa?
Sí, puedo sugerir otra: uso de la biomasa. Por ejemplo, aprovechamiento de los sarmientos de las viñas, que hoy se desechan: ¿sabe cuánto dinero proporcionarían?

Dígamelo.
Triturados y prensados para combustible, ¡nos ahorrarían 41 millones de euros, sólo en Catalunya! Estamos tirándolos cada año… Y, en España, ¡son 693 millones anuales!

¿De dónde más podemos sacar dinero?
De inversiones extranjeras, como la del famoso casino americano: veo que la Generalitat ya anda buscándole ubicación. ¡Buena señal! Significa que nuestra mentalidad cambia en el sentido de atraer la riqueza: a más inversiones foráneas, ¡más riqueza!

Proyecto
Me llega por diversas vías noticia de un proyecto de reactivación económica mediante el sector de la construcción, propuesta de un arquitecto barcelonés. Me pica la curiosidad y lo llamo. Y me explica su plan. Yo soy lego en urbanismo, arquitectura y economía, pero en estos tiempos críticos y desesperados ante el desempleo, prefiero no desdeñar propuesta alguna que pudiera sacudir el panorama: opto por recogerla. No sé calibrar si tienen mucho, poco o ningún sentido las ideas de este inquieto arquitecto: ¡doctores tienen los ayuntamientos y la administración autonómica! Ojalá no fuesen ocurrencias demasiado alocadas y resultase de alguna utilidad haberlas expuesto y compartido aquí…

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