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La Contra | Rosemary Barberet, criminóloga: ‘Decrece el delito…, pero crece el miedo al delito’

27/01/12 por Victor Amela

Rosemary Barberet, criminóloga
“Decrece el delito…, pero crece el miedo al delito”

Tengo 51 años. Nací y vivo en Connecticut. Soy criminóloga y socióloga. Estoy casada y tengo dos hijos, Tomás (18) y Fernando (14). Soy de centroizquierda. Soy católica no practicante. No matáis en España a más mujeres que en otros países. Hoy se mata menos que antes.

¿Matamos mucho?
Menos que antes. Occidente avanza en eso: ¡se llama civilización!

Y los holocaustos del siglo XX, ¿qué?
Pese a eso, hay progreso civilizatorio: siglo a siglo, crece el respeto por la vida humana.

¿Por qué matamos?
Más allá de la guerra y la legítima defensa, por ira desenfrenada, por venganza, por relaciones de poder y control…

¿Por qué matamos a tantas mujeres?
No matáis en España a más mujeres que en la mayoría de los países.

¿Tiene datos?
No actualizados. Pero la situación en España es mejor que en otros países.

¿Mejor en qué sentido?
Aquí hacéis recuento público de mujeres asesinadas por sus parejas. ¡No sucede en casi ningún país del mundo!

No parece estar sirviendo de mucho…
¿Le parece poco que la sociedad tome conciencia plena del horror?

¿Y no banaliza el horror ese recuento?
No.

¿No lo normaliza y nos insensibiliza?
No.

¿No inspira a varones maltratadores?
Puede inspirar algún detalle (como un suicida imita el método de otro suicida), pero no anima a actuar en ese mismo sentido.

¡Pero no frena el maltrato! ¿O sí?
Una sola cosa frena al candidato a criminal: la certeza de que será detenido y castigado.

¿Refuerza esa certeza la ley Integral contra la Violencia de Género?
Ayuda a promover una cultura de relación de pareja alejada del control y la posesión, del poder de uno sobre el otro.

¿Vamos por buen camino, pues?
Confío en que la escuela haga esa labor con niños y jóvenes: ¡sólo así reduciremos en el futuro maltratos contra la mujer!

¿Qué convendría enseñarles?
A no controlar a tu pareja, a no sacrificar los estudios por tu pareja, a no faltarle el respeto ni agredirla…

¿Y es usted optimista?
¡La mayoría de los hombres no matan a sus parejas! Por tanto, puede crecer esa mayoría.

¿Y por qué él mata más que ella?
Por aprendizaje sociocultural, impelido por el poder, el control, la ira, los celos, la venganza: un machismo socialmente asumido.

Pero el crimen va con la especie…
Pero muy condicionado por lo social. Y hay mucho ingenio y creatividad en el crimen.

¿Creatividad criminal?
Acabo de saber que hay chicas que empapan en vodka el tampón antes de colocárselo en la vagina: se embriagan y así burlan controles de alcoholemia. ¡Muy creativo!

¿Se parecen los crímenes españoles y estadounidenses?
Allí hay más armas de fuego, y aquí más cuchillos. Pero hay una similitud: en ambos países el crimen se estabiliza o decrece… a la vez que el miedo al crimen crece.

¿Y eso?
Es que el miedo es un fenómeno desligado de la criminalidad.

¿De dónde nace ese miedo, pues?
De políticos y medios de comunicación.

¿En qué les beneficia agitar el miedo?
El discurso político de la seguridad da votos, y cursa mejor si hay miedo. Y los medios buscan nuestra atención, y ven que sale barato captarla con el resorte del miedo.

¿Con qué consecuencias?
Mayor inseguridad.

¿A más miedo, más inseguridad?
El miedo te retrae, te aparta, te enclaustra: el individuo aislado es más vulnerable…, por lo que esa sociedad será más insegura.

¡Clarísimo!
El miedo empeora nuestra calidad de vida. ¡Y nuestra salud! El miedo a la calle sedentariza a nuestros hijos… y crece la obesidad.

La televisión en España gusta de recrearse en el suceso criminal…
Las víctimas tienen derecho a expresarse en la tele. Y eso ayuda a prevenir a otros.

Pero entonces alimentamos miedos.
El miedo es funcional si es ajustado a la realidad. Es útil… pero el miedo será disfuncional si no se corresponde con una realidad.

Póngame un ejemplo.
El miedo de una mujer a ser violada por un extraño en un parking oscuro… es muy disfuncional.

¿Por qué?
¡Casi nunca sucede tal cosa! La violación la ejerce casi siempre alguien conocido, del entorno de confianza. Tener miedo a eso sí sería funcional… y casi nunca se tiene.

¿Cómo gestionamos el miedo, pues?
Tengamos cautela, no miedo. La cautela debe fundarse en datos objetivos y contrastados, no en prejuicios o leyendas… ¡o las mujeres acabaremos recluidas, dado que desde niñas nos han metido miedo en el cuerpo! Lo que es un sutil sexismo.

¿Sí?
Sí, porque la realidad es que la mayoría de las víctimas de delitos… son hombres. ¡Ellos deberían tener más miedo que ellas, en realidad, pero sucede al revés!

¿La crisis incrementa el delito?
Los datos no lo indican, por ahora.

¿La prostitución tiene solución?
Castiguemos al traficante de mujeres: el proxenetismo, la explotación, el maltrato…

¿La corrupción tiene arreglo?
Necesitamos control, transparencia… y cambio de valores: mientras sigamos admirando al pícaro y al chorizo, todo seguirá igual.

Circunstancias

Rosemary estudiaba Filología, pero un voluntariado en una cárcel cambió su vida: “Entendí que aquellos presos eran seres humanos como yo…., pero con otras circunstancias… menos aburridas que las mías”, me explica. Fascinada por esas circunstancias y por las vidas de esos presos, Barberet se implicó tanto que acabó siendo criminóloga: hoy es considerada una de las máximas autoridades en el estudio y análisis del delito como fenómeno social. Imparte clases en el departamento de Sociología de la Universidad John Jay de Justicia Penal de Nueva York y ha venido a la II Jornada de Criminologia de la UOC-CEFJE para hablar de delincuencia y política criminal en tiempos de crisis.

 

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