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CRÍTICA DE TV | Tópica ficción carcelaria

14/01/12 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV

Tópica ficción carcelaria

Víctor-M. Amela
La fuga y vagamente futurista-que te deja una pertinaz impresión de cosa ya vista. Detectas en ella huellas de Brubaker, Prison break, Fuga de Alcatraz, La roca, Papillon, La milla verde, la más cercana Celda 211 y muchas otras ficciones carcelarias tantísimas veces revisitadas.

Hay en La fuga, además, elementos sociopolíticos que quieren evocar aspectos de las relevantes fábulas de Orwell o Huxley, puesto que la acción transcurre en un futuro indeterminado en que un grupo de resistentes (una traspolación de nuestros entrañables “indignados”) combate el pensamiento único de un sistema global opresor y uniforme. Esta pincelada filosófica es un simple maquillaje superficial que no aporta gran relieve ni mayor profundidad al relato.

El atractivo de la ficción se sustenta en la relación sentimental entre el preso estrella – el resistente Ochoa- y su joven esposa, de la que fue separado al ser detenido y encarcelado. La chica, que ha logrado infiltrarse entre los guardianes de la prisión de altísima seguridad, tiene el propósito de organizarle una fuga a su chico y, de paso, a otros resistentes presos.

El reto es grande, puesto que la cárcel está ubicada en una plataforma petrolífera jubilada, en medio de algún mar u océano. Y en esta cárcel impera una ley bárbara al estilo de Abu Graib – o al estilo de las ergástulas de la junta militar argentina, o norcoreana, o de cualquier tiranía-,por la que los guardias y la dirección se toman la máxima justicia por su mano. Todo muy visto.

La chica, por cierto, se llama Anna Serra, por lo que no puedo descartar que la plataforma esté frente a la costa de Sant Adrià de Besòs o por el delta del Ebro. La escenografía y la interpretación, por otro lado, son aparentes y resultonas, aunque no convincentes. El decorado se ha cuidado, pero quizás es demasiada alforja para tan corto viaje.

El primer capítulo estuvo cuajado de escenas tópicas, a saber: el grupo de matones en los recreos de los presos, las amenazas al preso acobardado, los registros de celdas, las peleas en el patio con apuñalamiento incluido, la tensión en el comedor, las torturas de los guardias al prisionero rebelde… A falta sólo de la archiclásica sodomización en las duchas y de la fuga extrema y arriesgada, seguiré La fuga para confirmar lo previsible o – más improbable-toparme con alguna sorpresa.

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