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CRÍTICA DE TV | Evolucionados para concursar

09/01/12 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV

Evolucionados para concursar

Víctor-M. Amela
PERCEPCIÓN. El nuevo concurso Dale al REC (Antena 3) puede cuajar: permite al telespectador jugar desde casa, y no exige grandes conocimientos culturales. No está en la estirpe de El tiempo es oro, Cifras y letras ni Pasapalabra,pues se basa en otra capacidad cognitiva: no en la erudición, sino en la percepción. En Dale al REC gana el concursante con más retentiva visual, con capacidad para memorizar cierto número y disposición de objetos, formas y colores. Esta capacidad perceptiva permite concursar a grandes y pequeños, hombres y mujeres de todas los niveles educativos, sin distinción. Las mujeres tienen ventaja, eso sí: los biólogos evolutivos certifican que la actividad recolectora de las hembras humanas durante milenios ha seleccionado naturalmente en ellas una superior capacidad para discernir matices de colores, capacidad utilísima en la recolección de frutos y bayas silvestres. Milenios de evolución natural volcados ahora en la televisión para entretener el ocio: ya no recogemos más bayas que las del estante del supermercado. O ni eso, si te las envían a domicilio. Siempre nos quedará la tele.

´MARCO´. La serie Marco ha sido liquidada precipitadamente por Antena 3, por falta de interés. Y menos para las generaciones que sufrieron las angustias del protagonista de la serie original japonesa, vagando por las soledades de la pampa argentina. Para esas generaciones criadas en sadismo emocional, este Marco ha sido una pamema: sustituir la pampa por Benidorm, una mala broma; prescindir del mono Amedio, un agravio. Ante la evidencia del fiasco, Antena 3 ha emitido los dos últimos capítulos de una sola tacada. Los directivos de las televisiones suelen tener más de un mal día.

URDANGARIN. La televisión ha encontrado en Urdangarin un filón de audiencia. La Sexta y Telecinco han emitido extensos especiales sobre el caso, y sus tertulianos se desmelenan al respecto. Es saludable e inevitable. El rey estableció en su discurso las líneas rojas, y las teles privadas hacen lo que saben: explotar cualquier caso morboso para atraer audiencia. Nosotros, súbditos y telespectadores, anhelamos tener las cosas claras: información. Lo que no sea información será terreno abonado para maledicentes y oportunistas. El de Telecinco no estuvo mal, pero TVE debería emitir un documental contrastado, riguroso, extenso e inapelable sobre el caso Urdangarin.

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