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La Contra | José Ovejero, escritor: ‘Ser buen escritor no garantiza ser buena persona’

07/11/11 por Víctor Amela

(puedes leer esta Contra y los comentarios de los lectores directamente en La Vanguardia, ¡gracias!)

José Ovejero, escritor

“Ser buen escritor no garantiza ser buena persona”

Tengo 53 años. Nací en Madrid y vivo en Bruselas. Soy escritor. Estoy casado. Tengo dos hijos treintañeros. ¿Política? Soy de izquierdas. ¿Creencias? Creo que Dios no existe. Las vidas de algunos escritores, inclinadas al mal, son más interesantes que sus obras

VÍCTOR-M. AMELA
Ha habido muchos escritores delincuentes?

Muchos. Ser buen escritor no garantiza ser buena persona.

¿Qué le atrae del escritor delincuente?

Que sus vidas suelen ser tan interesantes como sus escritos. O mucho más.

¿Cuál es el caso más conocido?

Quizá el de William Burroughs: mató de un balazo a su esposa. Ella se colocó un vaso en la cabeza, y él jugó a ser Guillermo Tell…

Insensatos.

“¡Aquello me hizo escritor!”, afirmaría después. Arguyó que ambos estaban colocados y apenas estuvo en la cárcel.

¿Atrae el mal a los escritores?

Jean Genet, gran poeta del siglo XX, adoraba la traición, el delito, la abyección… “Si Jean Genet ha soñado con la gloria literaria, es como sucedáneo de la gloria criminal que no podía alcanzar”, escribió Sartre.

“Escribo por no matar”, dice Márkaris.

Pero escribir no siempre redime de la inclinación al crimen. Vea el caso de Jack Henry Abbott, autor de En el vientre de la bestia.

¿Qué hizo?

De los 12 a los 40 años, sólo estuvo libre nueve meses, preso por homicidio, atraco, fraude…

En prisión era violento, y también un ávido lector. Envió cartas a Norman Mailer, que se las publicó, fascinado.

¿Con qué resultado?

¡Unas críticas buenísimas! Eso le ayudó a conseguir la libertad condicional. Un mes y medio después, mataba a puñaladas a un camarero tras una discusión.

¿Qué fue de Abbott?

Volvió a prisión. Algunos intelectuales lo defendieron, pensando que quien escribe un gran libro no merece estar entre rejas… Abbott se colgó en su celda en el 2002.

¿Un solo libro hace a un escritor?

Buena cuestión… Es el caso de Isei Sagawa, japonés que asesinó, descuartizó y devoró a su novia, y que luego escribió un libro. Pero no siguió, y hoy es un freaky televisivo.

¿A quién considera el escritor delincuente más famoso?

Miguel de Cervantes, encarcelado por irregularidades como cobrador de impuestos. Hubo un Miguel de Cervantes inculpado de joven por un duelo: la pena era la amputación de la mano derecha. De ser él, sin mano derecha, ¿hubiese escrito El Quijote?

Cíteme más nombres ilustres.

Thomas Malory, autor de La muerte de Arturo (siglo XV), robó, violó y mató. Los nobles eran salteadores de caminos…

¿Es el caso de François Villon?

El mejor poeta francés medieval: ladrón y homicida, condenado a muerte, pidió clemencia mediante una balada y se salvó.

¿Y alguno se condenó por escribir?

Krystian Bala asesinó al supuesto amante de su ex esposa. La policía no pudo inculparlo. En el año 2003, Bala publicó una novela, Amok,con detalles que permitieron inculparlo y encerrarlo. “¡Es injusto ser condenado por una ficción!”, se lamentaría Bala.

Por bobo.

Bala aún vive. La policía encontró en su ordenador personal esbozos de un plan para cometer un segundo asesinato…

¿Algún otro escritor en activo tiene muertos en el armario?

La escritora Anne Perry, autora de medio centenar de novelas de éxito, admitió ser Juliet Hulme, la niña de 13 años que, junto a una amiguita, mató a la madre de esta: le propinaron 45 golpes en la cabeza con un ladrillo metido en una media.

¿Por qué hicieron eso?

Temían ser separadas a causa del divorcio de la madre, y decidieron matarla. Tras cinco años en la cárcel, separadas, Juliet cambió de nombre y se instaló en Inglaterra.

¿Ha escrito ella algo sobre su pasado?

No. Ni ha vuelto a delinquir. En los años noventa se rodó una película sobre su caso, Criaturas celestiales.Escribe novela negra.

Género muy adecuado…

Lo cultivó también Chester Himes: era atracador y en la cárcel empezó a escribir. Fue aplaudido por sus novelas de detectives.

Escribir de lo que se sabe: bien.

Lo ha hecho Jeffrey Archer, hoy multimillonario por sus novelas en clave de thriller político, escritas en la cárcel. Archer fue vicepresidente del Partido Conservador inglés, condenado por malversación, perjurio….

¿Tienen algo en común todos estos escritores delincuentes?

Infancias traumáticas en algún aspecto.

Aquí tenemos el caso del Lute, ¿no?

Se alfabetiza en la cárcel y relata por escrito su vida. Es un modo de huir de la prisión.

¿Es la celda un buen escritorio?

Cito el caso de Carlos Montenegro, homicida cubano que en las celdas de Batista escribió una de las mejores prosas del siglo XX, a juicio de Cabrera Infante.

¿Qué escritor delincuente le resulta más simpático?

Maurice Sachs, ladrón y estafador impenitente, y también delator para la Gestapo, que utilizó su encanto y sus contactos homosexuales para sobrevivir.

Este no se manchó las manos…

Como sí hizo Hugh Collins, el preso más violento del Reino Unido: en su Autobiografía de un asesino detalla con sinceridad cómo rebanó el cuello de una de sus víctimas. Hoy está rehabilitado, y sigue escribiendo.

Usted es escritor, pero… ¿ha cometido algún crimen?

No esperes que te lo confiese.

Delincuentes
Ladrones, atracadores, contrabandistas, estafadores, espías, violadores, homicidas, asesinos… y escritores, antes, durante o después de su crimen. Los casos de delincuentes que escriben y de escritores que delinquen proliferan en la historia de las letras. José Ovejero, que confiesa sentir atracción por estos perfiles inclinados al mal, los acopia y documenta en las páginas de su libro Escritores delincuentes (Alfaguara). La nómina es muy nutrida e incluye algunos compatriotas, como Alfonso Vidal Planas, dramaturgo que mató en público a un amigo periodista y que tras la Guerra Civil se exilió y acabó, con el tiempo, como profesor de Metafísica en la Universidad de Indianápolis.

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