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CRÍTICA DE TV | El plató como cadalso

02/11/11 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV

El plató como cadalso

Víctor-M. Amela

Mota sabe parodiar no ya lo que pasó en la historia, sino lo que no pasó: son bromas con relieve, divertidas

MACHACADA CHELO.
A la periodista del famoseo Chelo García Cortés la han fichado en Sálvame (Telecinco). Antes se contrataba a un periodista por su agenda, su pericia, su capacidad de trabajo. Ahora no: ahora se contrata a un periodista en función de la sangre y las mantecas y el mondongo que se le pueda extraer en un plató. A Chelo García Cortés, por lo que llevamos visto, la han contratado para mortificarla y sacrificarla poco a poco cada día: se sienta en el plató de Sálvame y sus colegas se entretienen en acusarla de mala compañera, de espía, de traidora, aprovechando su dilatada trayectoria en programas del corazón de Antena 3. Ella replica como puede, resiste, se desespera, se queja, llora. Sufre. A la periodista Chelo García Cortés la han contratado para martirizarla en el plató. El plató como ara sacrificial, el plató como celda de tortura, el plató como cadalso. No están comprando su trabajo, están comprando su suplicio, su martirio, su degüello. Telecinco convierte la vida de los periodistas del corazón en carne de espectáculo, por hurgar en sus vidas personales. Y estos periodistas, con tal de cobrar un sueldo, se prestan al despellejamiento, al vinagre y la sal en las heridas, porque los tiempos están muy mal y hay que trabajar. El trabajo consiste en dejarte descuartizar y que hagan chorizos y morcillas contigo. No es mobbing,no es acoso laboral: es un modo chacinero de hacer televisión, es el espectáculo que se lleva. Supongo que a estos periodistas les compensa la tortura, porque consienten en ser despedazados y braseados. El telespectador conoce a estos periodistas desde hace tantos años que ahora goza viendo sus entrañas, descubriendo sus intimidades y miserias, asistiendo a sus trapos sucios y vergüenzas. Es mala noticia para los famosos de toda la vida, pues pasan a ser actores secundarios del espectáculo televisivo. El modelo Tómbola es pasado, el presente es el modelo todos contra todos.

ENRIQUE VIII.
Vemos un lento zoom sobre la imagen de un castillo medieval encumbrado, y oímos una voz grave en off:”Después de unificar los reinos de Inglaterra y Gales como una sola nación, establecer la legislación contra la sodomía y la brujería, promulgar las actas de separación que desembocarían en la creación de la Iglesia anglicana, Enrique VIII contrajo matrimonio con Catalina y después… ¡hubo un rato en que no pasó ná!”. Y vemos a Enrique VIII sentado en una silla, inmóvil, solito, en silencio. Una mosca revolotea alrededor. Enrique VIII la mata de un palmetazo. Fin de la sección. Fue el contenido del viernes de la sección Momentos muertos de la historia,de La hora de José Mota (La 1), una sección mínima, breve, rápida, un guiño paródico que divierte a los aficionados a la historia. A Mota le salen bien estas chanzas a costa de personajes y pasajes históricos, son bromas con algún relieve más allá de la mera astracanada. Es difícil y divertido parodiar no ya lo que pasó en la historia, sino lo que no pasó. Y Mota puede y sabe.

ACELERADOR.
El mayor acelerador de partículas del mundo no está en Ginebra, está en el plató de Intereconomía TV en cuyo centro trabaja Manuel Torreiglesias. Este hombre se acelera a ojos vista: cada vez que abre la boca es para meter prisa a los telespectadores que llaman por teléfono (“¡rapidito, rapidito, al grano, al grano!”), a sus colaboradores (“¡abrevia, abrevia!”), a sus invitados… Los hace ir a todos como motos: seguirle resulta muy estresante.

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