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La Contra | José Mariano López-Urdiales, ingeniero aeronáutico: ‘Subirás a mi globo y verás la curvatura de la Tierra’

20/10/11 por Victor Amela

José Mariano López-Urdiales, ingeniero aeronáutico

“Subirás a mi globo y verás la curvatura de la Tierra”

Tengo 33 años. Nací en Granada y vivo en Barcelona. Soy ingeniero aeronáutico y emprendedor. Estoy casado y tengo dos hijos, David (4) y Eric (2). El Estado debe proveernos de unos mínimos y luego dejarnos hacer. ¿Creencias? Esta vida y mis hijos

VÍCTOR-M. AMELA
¿Me llevará al espacio?

Te llevaré a 36 kilómetros  de altitud, suave y cómodamente.

¿Y qué veré?

La curvatura de la Tierra, la atmósfera y el espacio exterior con sus estrellas.

¿Con un cohete?

No. Con un globo. ¡Nada de emisiones contaminantes a la atmósfera! Emisión cero.

¿Puede un globo subir tan alto?

Los pasajeros viajarán en una cápsula de cuatro metros de diámetro, con forma de dónut, elevada por un globo de 120 metros de diámetro lleno de helio.

¿Por qué esa forma de donut?

He diseñado esta forma porque resiste de modo más eficaz que la esfera las ventanas necesarias para una óptima visibilidad.

¿Y qué gracia tiene subir ahí arriba?

Vivir una experiencia transformadora. Ver la Tierra a esa distancia te modifica psicológicamente, crece tu empatía con el planeta.

¿Qué consecuencias espera de eso?

Imagina que la mitad de las autoridades políticas y financieras que se reúnen en Davos hubiesen vivido esa experiencia y hubiesen tomado conciencia. ¡Sus decisiones serían más sensatas y beneficiosas para todos!

¿Cuándo partirá el primer viaje?

Entre el 2013 y el 2015.

¿Cuánto dinero costará un pasaje en ese globo?

110.000 euros.

No es barato.

Sí lo es. La propuesta de Virgin, de Richard Branson, cuesta 200.000 dólares, y sólo estás allá arriba siete minutos.

Pero esa nave sube más alto, ¿no?

A 100 kilómetros de altitud. Pero lo que ves no es muy diferente. Y vas en cohete.

¿Y?

Que es como ir en una centrifugadora, hay que seguir un cursillo para prepararse. Y al descender, hay sensaciones rudas, equivalentes al doble del Furius de Port Aventura.

¿Hay otra opción para subir tanto?

Sí, la de los rusos con su Soyuz, que sube a 400 kilómetros de altitud, ya en órbita. Por ahora han subido siete personas, a 56 millones de dólares por cabeza.

¿Cuántas personas caben en la cabina de su globo?

Cuatro pasajeros y dos tripulantes.

¿Qué hago para ser pasajero?

Apuntarte en nuestra lista de espera, entrando en nuestra página web.

¿Y qué me da por 110.000 euros?

Dos noches previas en un hotel de lujo, con preparación holística: masajes, meditación, buen descanso, comida ligera… Después, ascender pausadamente durante un par de horas, y al llegar a los 36 kilómetros de altura, permanecer otras dos horas allá arriba.

¿Haciendo qué?

Mirar el espectáculo por las ventanas, tomar el té, ir al baño… Ver el cielo negro arriba, las estrellas, el sol intenso. Habrá que llevar gafas de sol. Y ver una extensión terrestre de un disco de 1.500 kilómetros de diámetro. ¡Podrá abarcar España entera!

¿A qué altura se ve la curvatura de la Tierra?

A los 18 kilómetros de altura. Desde los 12 kilómetros ya no hay aire respirable. A los 25 kilómetros se ve el espacio negro. Pero hasta los 36.000 kilómetros hay atmósfera.

¿Desde dónde alzará el vuelo?

Desde un lugar con poco viento. Y aterrizaremos en una zona despoblada. En España se dan mucho estas características. Además, aquí hay pocas nubes, otra ventaja. Pero estaremos en varios puntos del mundo.

¿Es una nueva oferta turística?

Sí, un turismo de experiencias, un turismo de lujo sostenible, inteligente. Pero no sólo eso: será interesante para algunas industrias subir a hacer experimentos científicos.

¿Algún otro mercado?

Sí: corporaciones que deseen tener una reunión en un lugar verdaderamente aislado, ¡y tomar una perspectiva global de verdad!

¿Cómo nació su pasión por los globos?

Mi padre era astrónomo. Lo acompañé a varios lanzamientos en Cabo Cañaveral…

¿Qué recuerda de aquello?

La emoción de los ingenieros: en un minuto se juegan el trabajo de años, y ver que todo sale bien… ¡es adictivo! “Yo quiero volver a sentir esto”, me dije. Y estudié aeronáutica.

Pero pasar de los cohetes a los globos…

Mi padre participó en crear la sonda Cassini Huygens, hoy depositada en Titán, luna de Saturno. ¡Es el objeto que la humanidad ha colocado más lejos de la Tierra! ¿Y sabe cómo probó la sonda mi padre?

¿Cómo?

Subiéndola en un globo a 40 kilómetros de altura y dejándola caer en paracaídas, en la provincia de León. Los globos han sido clave en el desarrollo de tecnología espacial.

¿Cómo bajará usted a sus pasajeros?

Soltaremos el globo de helio y se abrirá un paracaídas, y bajaremos suavemente. Durante un rato sentiremos ingravidez, pero nada de mareo. ¡Será divertido!

¿Y qué pasa con el globo de helio?

Irá cayendo poco a poco a tierra, recuperaremos el equipo eléctrico y reciclaremos el polietileno del globo. No quedará basura.

¿Qué más servicios dieron los globos?

Los globos fueron desacreditados por la industria bélica, por más vulnerables que los aviones y no cargar tantas bombas. ¡Pero le veo gran futuro al zepelín! ¡Es una alternativa muy prometedora para viajar! La velocidad está desfasada, el lujo es la lentitud.

Bloon
El globo se llama Bloon y es la versión futurista de los globos románticos de Jules Verne. Dentro de un par o tres de años, sin necesidad de condiciones físicas especiales ni de entrenamientos, te llevará a 36.000 metros de altitud. Su inventor, José Mariano López-Urdiales, regresa de un simposio de turismo de lujo sostenible en Maldivas, donde ha explicado el proyecto (www.inblooon.com), participado por Ultramàgic, empresa catalana que es la segunda exportadora de globos del mundo. “Aquí se pueden hacer cosas”, sentencia José Mariano, entusiasmado con su proyecto, que desde su empresa (Zero2infinity) busca explorar la aeronáutica con respeto al medio ambiente.

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