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La Contra | Claude-Michel Schönberg, compositor y letrista de musicales: ‘Viví mi epifanía musical en un supermercado’

13/10/11 por Victor Amela

Claude-Michel Schönberg, compositor y letrista de musicales

“Viví mi epifanía musical en un supermercado”

Tengo 67 años. Nací en Vannes (Bretaña), de familia húngara, y vivo en Londres. Soy compositor musical. Estoy casado dos veces y tengo tres hijos (31, 18, 6 años). ¿Política? Hoy todo es imagen. Sería feliz si hubiese un Dios: morimos dos veces, una al nacer y otra al morir

VÍCTOR-M. AMELA

Si Victor Hugo viese el musical ´Los miserables´…

¡Le gustaría! “No está todo, pero habéis respetado el espíritu”, diría. Victor Hugo llegó a componer un musical.

¿Cuántos ha compuesto usted?

Cinco musicales. Y unas 400 canciones para muy diversos intérpretes, desde Aretha Franklin hasta yo mismo.

Y Susan Boyle, que arrasó cantando en la tele su I dream a dream.

Es la única vez que he tenido un éxito sin haberlo luchado. Susan Boyle canta bien… pero esa no fue la razón del éxito.

¿Cuál fue?

Que mi letra habla de alguien que realiza su sueño: ¡como ella! Triunfando en la tele hacía realidad su sueño, así que Susan Boyle no interpretaba, ¡sino que vivía lo que decía! Era emoción pura: la gente captó eso.

¿Qué le hizo a usted compositor de música?

Mi padre, emigrante húngaro, era afinador de pianos por media Francia: mi casa estaba llena de pianos.

¿Por qué salieron de Hungría?

Les hacían la vida imposible a los judíos. ¡Es la historia habitual de Centroeuropa! Además de pianos, en mi casa había un fonógrafo con discos de tres óperas: Madame Butterfly, Carmen y Cuentos de Hoffmann:yo me las ponía sin parar, tenía cinco años y ya me sabía las tres óperas de memoria.

Eso debe de marcar…

Pero mi epifanía musical la viví en un supermercado.

¿Y eso?

Yo tenía seis años y caminaba de la mano de mi madre. Sonaba música por la megafonía. Y entonces oí algo que me paralizó. ¡Los cielos se abrían sobre mí!

¿Qué oyó?

Lo supe años después: era un preludio de violín de Lohengrin,de Richard Wagner. Y mi madre me dio una bofetada.

¿Por qué?

“¡No te sueltes de mi mano, te he dicho!”, me riñó. Yo me había soltado de su mano, trastornado, transformado. Si tuviera que creer en algo celestial, diría que ese momento fue celestial.

¿Le gustaría que sonase ese preludio de violín en su funeral?

Preferiría el último movimiento del réquiem In paradisum,de Gustave Fauré. ¡Le aconsejo que lo escuche!

¿Qué fue lo primero que compuso?

Canciones para un grupo rock que formé en mi pueblo, en Bretaña. Un día, en un festival de música, un señor me preguntó: “¿Tú has compuesto estas canciones?” Era el director de la discográfica EMI Francia, ¡y me ofreció trabajo!

Como en las películas.

Pero yo le había prometido a mi padre que terminaría mis estudios antes de ser compositor musical, que era una opción laboral algo loca en un pueblo francés de provincias…

Desde luego. Su padre debía de ser importante para usted…

Mi madre me gestó a sus 42 años… y quiso abortar, porque temía que yo naciese subnormal. Fue mi padre quien se negó y defendió que yo debía nacer. Se lo agradezco.

¿Terminó usted los estudios?

Sí, y entonces me presenté al director de la discográfica y empecé a componer canciones. Y trabajé para la orquesta de Frank Purcell, que fue mi segundo padre.

¿En qué sentido?

Me enseñó todo lo que sabía como director de orquesta, se encargó de mí. Su hija se casó luego con mi mejor amigo, Alain Boublil, que un día vino a verme muy impresionado…

¿Por qué?

Había visto la ópera rock Jesucristo Superstar,y me dijo: “Esa música es como la que nosotros hacemos… ¡pero es una ópera! ¡Nosotros también podemos hacer lo mismo!”.

¿Y lo hicieron?

Sí: estrenamos un musical sobre la Revolución Francesa. ¡Y monárquicos y republicanos se nos peleaban en la platea, ja, ja…! A mí me cortaron la cabeza decenas de veces: yo encarnaba a Luis XVI.

¿Hace usted política?

A Bush deberíamos juzgarlo y condenarlo a muerte. No hay nada más vacío que el abrazo de un político. Yo me he largado de Francia: dejo a los franceses que se queden con su Sarkozy. Ya sabe que yo nací en Francia como hijo de emigrantes húngaros judíos…

Sarkozy también desciende de emigrantes húngaros.

Sí, pero de la pequeña nobleza húngara, no de la minoría judía, como es mi caso.

¿Cómo pesa eso en usted?

Nací el mismo día en que el último nazi subía al último camión para huir de mi pueblo, Vannes. Mi padre había colaborado clandestinamente con la resistencia francesa contra los nazis. Cada mañana aparecía un alemán muerto en el pequeño puerto…

¿Cómo nació Los miserables?

Le dije a mi socio, tras La Révolution Française:”Ahora me apetece escribir una ópera”. Y Alain me sugirió la obra de Victor Hugo: la leí, me interesó, me puse al piano, le dediqué dos años, grabé yo mismo todas las voces… Y cuando Cameron MacKintosh la oyó, dijo: “¡Lo produciré!”.

¿Qué diría su padre si lo viese hoy?

Estaría muy contento y podría decirle: “Papá, acertaste cuando me permitiste nacer”.

¿Cuál diría que es el secreto del musical Los miserables?

El genio de Victor Hugo. ¡Gracias!

‘Los miserables’
Barcelona Teatre Musical acoge ahora Los miserables,musical de récord: lo han visto ya 62 millones de espectadores a lo largo de los últimos 26 años, nada menos, en representaciones en varias ciudades. Es el musical más longevo de la historia. Su compositor y letrista, el músico Schönberg, me explica que “ha sido un éxito mundial…, igual que lo fue en 1862 la obra de Victor Hugo”. Schönberg es uno de los más prolíficos y triunfantes compositores y productores de musicales (La Révolution Française, Miss Saigon, Martin Guerre, The pirate queen…),con un ímpetu creativo que descubro que se asienta en peripecias de su propia biografía acerca de las que le apetece explayarse.

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