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La Contra | Gianni Vattimo: ‘Idolatramos el sexo como si fuese sagrado’

21/09/11 por Victor Amela

¿El cristianismo parió la democracia?
–Sí: el cristianismo secularizado. ¿Acaso era democracia lo de la Grecia clásica? No, era un juego elitista. Será el cristianismo –secularizándose– el que traerá la sociedad moderna… ¡pese a las críticas de la Iglesia, en nombre de un cristianismo no secularizado!

–¿En qué aspectos del cristianismo latía esa semilla democrática, según usted?
–¡En la esencia misma del cristianismo, que implica, en sí, desacralizar la realidad!

–¿Desacralizar? ¡Pero si hay un Dios…!
–¡Es un dios que baja de su nube, que se hace humano, igual, amigo! Así, la llegada del cristianismo eliminará ídolos, suprimirá divinidades…: ¡des-sacralizará el mundo!

–Una doctrina desacralizadora. Entiendo.
–Sí. ¿Cuál es el pecado para un cristiano, así? Pues crear ídolos, idolatrar dogmas, sacralizar, divinizar…: divinizar el Estado, el mercado ¡o al Papa…! ¡Eso, eso es el pecado!

…veo que el sexo no está todavía desacralizado, no está secularizado.

–Lo está algo más que hace un siglo, ¿no?
–Pero, en el fondo, creo que todos vemos todavía el sexo como algo sagrado, algo que aún pertenece a la órbita de lo religioso.

–¿En qué se basa para pensar eso?
–Fíjese en la prostitución: ¿por qué la denostamos o pretendemos proscribirla?

–Por cuanto es una explotación indigna.
–¡Ja! Si fuera por eso…, ¡regularíamos esa actividad, la organizaríamos y homologaríamos a cualquier otra prestación de servicios!

–Hombre… No es una prestación normal…
–¿No? Compárela con el masajismo, al que nada objetamos: si al masaje le sumas un abrazo, ¿es ya objetable? ¿O todavía no? Si al abrazo le sumas algo de sexo, ¿entonces sí?

–Señor Vattimo, es que el sexo es algo tan…
–¿Sagrado? Yo no veo motivos morales para denostar la prostitución. Tenemos todavía sacralizado al sexo, somos idólatras del sexo: ¡desacralicémoslo ya! ¡Secularicémoslo!

–No sabía que defendía la prostitución…
–Si es libre contraprestación, sí. ¡Legislémosla como un trabajo normal, para evitar toda explotación! Y que puedan organizarse cooperativas de prostitutas, por ejemplo.

–Muchas voces piden prohibiciones.
–¡Jamás las prohibiciones han erradicado la prostitución! Lo mismo vemos que sucede con la prohibición de ciertas drogas. Hay drogas legales –el vino, el whisky–, ¿y alguien va a venderlas a la puerta de las escuelas?

–Se habla de penar a los usuarios…
–Yo… yo conozco prostitutos. Ejercen en un libre ejercicio de su voluntad. Yo tengo una edad… Mire: si tienes cierta edad, no te es fácil hallar sexo… ¿Hay que condenar sin sexo a millones de personas sólo porque sigue divinizado, secuestrado por lo sagrado?

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