La Contra...

La Contra | Jorge M. Reverte, escritor

16/07/11 por Victor Amela

Jorge M. Reverte, escritor

“Matar comunistas era la idea de los de la División Azul”

Tengo 62 años. Nací y vivo en Madrid. Soy escritor. Estoy casado y tengo un hijo (27). ¿Política? Antes era de izquierdas, hoy ya no sé qué es eso. ¿Creencias? No tengo, ya abandoné el marxismo (quizá no del todo). Franco se libró en Rusia de los falangistas más revoltosos
VÍCTOR-M. AMELA,
Por qué le ha interesado la División Azul?

Porque mi padre estuvo allí.

¿Y qué le contó?

Nunca hablaba de la guerra. Mi padre odiaba la guerra. Pero logré que escribiera Soldado de poca fortuna,sus vivencias durante la Guerra Civil, la posguerra… Al llegar al episodio de la División Azul, murió. Y lo he investigado yo.

¿Qué ha descubierto usted?

Me llamo Jorge a causa de Yuri, un hombre que mi padre trató en las estepas rusas.

¿Quién era ese Yuri?

Un campesino ruso de dos metros de alto, prisionero de los soldados españoles en Volchov, Rusia. Cada español tenía un prisionero a su cargo, como sirviente: Yuri era el de mi padre. Se hicieron muy amigos.

¿Qué fue de Yuri?

Cuando a mi padre le tocó regresar a España, Yuri quiso venir. Era imposible. El destino de aquellos rusos fue terrible: por haber sido prisioneros de los nazis, Stalin los envió a Siberia, los torturó y los exterminó. Mi padre soñaba con Yuri muchos años después…

¿Por qué se alistó en la División Azul?

Para hacerse perdonar su Guerra Civil a las órdenes del Campesino. Mi padre y otros jóvenes de Madrid fueron llamados a filas y le tocó ir a esa brigada. Pasó por todos los frentes, hasta la retirada en Catalunya…

¿Qué hizo entonces?

Se la jugó: desertó y se pasó a los nacionales.

¿No había sido comunista?

Despreciaba a los comunistas tras presenciar sus desmanes violentos en las calles de Madrid: asaltos, matanzas… Le asqueó ver cómo paseaban, ensartada en un palo de escoba, la cabeza de López Ochoa, un militar demócrata al que consideraron traidor.

¿Tuvo que purgar lo del Campesino?

Sí, y al lanzar el régimen la proclama “¡Rusia es culpable!” (idea de Dionisio Ridruejo), todos los redactores del Arriba, donde trabajaba, ¡se alistaron en la División Azul para “acabar con el judeobolchevismo”!

¿Y fueron todos?

No, al final sólo cuatro, uno de ellos mi padre. ¡Sería la segunda guerra que perdería!

¿Qué sacaba Franco de esa iniciativa?

Ayudar a Hitler a conquistar Rusia a cambio de botín: Gibraltar, Marruecos francés…

¿Cómo acabó?

Con 5.000 españoles muertos en Rusia (muchos quedaron sin enterrar), 12.000 heridos o congelados y 500 presos.

¿Qué perfil tenían los soldados que compusieron la División Azul?

En la primera hornada, de 1941, de 18.000 divisionarios, 4.000 fueron jóvenes universitarios ideologizados, nazis. Luego fueron nacionalcatólicos y personas de todo tipo, muchos por necesidad, por el buen sueldo.

¿Eran conscientes de la complicidad con los autores del holocausto?

He descubierto en el dietario de un divisionario algo que no se había contado: fueron testigos presenciales de matanzas de judíos en Vítebsk, donde mil judíos fueron colgados en carreteras por el ejército nazi.

¿Colaboraron los divisionarios?

No, aunque sí fueron testigos de fusilamientos en el Báltico, Letonia, Bielorrusia… ¡Los alemanes propinaron un millón de tiros en la nuca! Los españoles sí fueron a Rusia con una idea fija: ¡matar comunistas! Y esos 18.000 españoles sí colaborarán en una de las mayores mortandades de civiles de la historia: el cerco de Leningrado, en el que hubo ¡un millón de civiles muertos!

Bestial, sí…

El general Emilio Esteban Infantes se regodea con la belleza de los colores del bombardeo sobre Leningrado…

¿Cómo eran vistos los divisionarios en España?

El primer relevo fue recibido aquí por el régimen como si se tratara de verdaderos héroes. Luego fueron ya repatriados con sordina: a medida que Franco veía que Hitler perdía, decidió que le convenía pasar por neutral. Y no hubo más fanfarrias para los últimos divisionarios, que regresaban en otoño de 1943.

¿Quedó alguno allí?

Mil locos que no quisieron volver… Y los muertos enterrados – o no-sin identificar.

¿Queda memoria en Rusia del paso de los divisionarios españoles?

El pasado verano estuve en un pueblo ruso tomado por los españoles. Una mujer mayor llamada Nadiejna, niña de ocho años en 1942, recordaba con tanto cariño a los españoles… que se me puso a llorar.

¿Por qué?

Recordaba que, aunque se quedaron con su casa y metieron a toda la familia en la cuadra, cada día les daban comida caliente y leña para calentarse: los españoles eran mucho más simpáticos que los soldados alemanes con la población civil rusa.

Cuénteme algún lance bélico de los divisionarios.

Para ganarse el respeto de los alemanes, protagonizaron actos heroicos ¡a costa de muchas bajas! En el lago Itman, una compañía de 200 esquiadores españoles acudió al rescate de una guarnición alemana, a -50 º C: sobrevivieron sólo doce españoles…

¿Qué fue de los divisionarios tras su retorno a España?

No tuvieron grandes prebendas: alguna plaza de profesor de gimnasia, alguna portería, algún empleo en el sindicato… Pero quien sí sacó provecho de la campaña rusa de la División Azul fue el astuto Franco: sacrificó a los jóvenes más pasionales de la revoltosa Falange revolucionaria.

Jorge M. Reverte,escritor

“Matar comunistas era la idea delos de la División Azul”

Tengo 62 años. Nací y vivo en Madrid. Soy escritor. Estoy casado y tengo un hijo (27). ¿Política? Antes era de izquierdas, hoy ya no sé qué es eso. ¿Creencias? No tengo, ya abandoné el marxismo (quizá no del todo). Franco se libró en Rusia de los falangistas más revoltosos

 
escritor
VÍCTOR-M. AMELA,
Por qué le ha interesado la División Azul?

Porque mi padre estuvo allí.

¿Y qué le contó?

Nunca hablaba de la guerra. Mi padre odiaba la guerra. Pero logré que escribiera Soldado de poca fortuna,sus vivencias durante la Guerra Civil, la posguerra… Al llegar al episodio de la División Azul, murió. Y lo he investigado yo.

¿Qué ha descubierto usted?

Me llamo Jorge a causa de Yuri, un hombre que mi padre trató en las estepas rusas.

¿Quién era ese Yuri?

Un campesino ruso de dos metros de alto, prisionero de los soldados españoles en Volchov, Rusia. Cada español tenía un prisionero a su cargo, como sirviente: Yuri era el de mi padre. Se hicieron muy amigos.

¿Qué fue de Yuri?

Cuando a mi padre le tocó regresar a España, Yuri quiso venir. Era imposible. El destino de aquellos rusos fue terrible: por haber sido prisioneros de los nazis, Stalin los envió a Siberia, los torturó y los exterminó. Mi padre soñaba con Yuri muchos años después…

¿Por qué se alistó en la División Azul?

Para hacerse perdonar su Guerra Civil a las órdenes del Campesino. Mi padre y otros jóvenes de Madrid fueron llamados a filas y le tocó ir a esa brigada. Pasó por todos los frentes, hasta la retirada en Catalunya…

¿Qué hizo entonces?

Se la jugó: desertó y se pasó a los nacionales.

¿No había sido comunista?

Despreciaba a los comunistas tras presenciar sus desmanes violentos en las calles de Madrid: asaltos, matanzas… Le asqueó ver cómo paseaban, ensartada en un palo de escoba, la cabeza de López Ochoa, un militar demócrata al que consideraron traidor.

¿Tuvo que purgar lo del Campesino?

Sí, y al lanzar el régimen la proclama “¡Rusia es culpable!” (idea de Dionisio Ridruejo), todos los redactores del Arriba,donde trabajaba, ¡se alistaron en la División Azul para “acabar con el judeobolchevismo”!

¿Y fueron todos?

No, al final sólo cuatro, uno de ellos mi padre. ¡Sería la segunda guerra que perdería!

¿Qué sacaba Franco de esa iniciativa?

Ayudar a Hitler a conquistar Rusia a cambio de botín: Gibraltar, Marruecos francés…

¿Cómo acabó?

Con 5.000 españoles muertos en Rusia (muchos quedaron sin enterrar), 12.000 heridos o congelados y 500 presos.

¿Qué perfil tenían los soldados que compusieron la División Azul?

En la primera hornada, de 1941, de 18.000 divisionarios, 4.000 fueron jóvenes universitarios ideologizados, nazis. Luego fueron nacionalcatólicos y personas de todo tipo, muchos por necesidad, por el buen sueldo.

¿Eran conscientes de la complicidad con los autores del holocausto?

He descubierto en el dietario de un divisionario algo que no se había contado: fueron testigos presenciales de matanzas de judíos en Vítebsk, donde mil judíos fueron colgados en carreteras por el ejército nazi.

¿Colaboraron los divisionarios?

No, aunque sí fueron testigos de fusilamientos en el Báltico, Letonia, Bielorrusia… ¡Los alemanes propinaron un millón de tiros en la nuca! Los españoles sí fueron a Rusia con una idea fija: ¡matar comunistas! Y esos 18.000 españoles sí colaborarán en una de las mayores mortandades de civiles de la historia: el cerco de Leningrado, en el que hubo ¡un millón de civiles muertos!

Bestial, sí…

El general Emilio Esteban Infantes se regodea con la belleza de los colores del bombardeo sobre Leningrado…

¿Cómo eran vistos los divisionarios en España?

El primer relevo fue recibido aquí por el régimen como si se tratara de verdaderos héroes. Luego fueron ya repatriados con sordina: a medida que Franco veía que Hitler perdía, decidió que le convenía pasar por neutral. Y no hubo más fanfarrias para los últimos divisionarios, que regresaban en otoño de 1943.

¿Quedó alguno allí?

Mil locos que no quisieron volver… Y los muertos enterrados – o no-sin identificar.

¿Queda memoria en Rusia del paso de los divisionarios españoles?

El pasado verano estuve en un pueblo ruso tomado por los españoles. Una mujer mayor llamada Nadiejna, niña de ocho años en 1942, recordaba con tanto cariño a los españoles… que se me puso a llorar.

¿Por qué?

Recordaba que, aunque se quedaron con su casa y metieron a toda la familia en la cuadra, cada día les daban comida caliente y leña para calentarse: los españoles eran mucho más simpáticos que los soldados alemanes con la población civil rusa.

Cuénteme algún lance bélico de los divisionarios.

Para ganarse el respeto de los alemanes, protagonizaron actos heroicos ¡a costa de muchas bajas! En el lago Itman, una compañía de 200 esquiadores españoles acudió al rescate de una guarnición alemana, a -50 º C: sobrevivieron sólo doce españoles…

¿Qué fue de los divisionarios tras su retorno a España?

No tuvieron grandes prebendas: alguna plaza de profesor de gimnasia, alguna portería, algún empleo en el sindicato… Pero quien sí sacó provecho de la campaña rusa de la División Azul fue el astuto Franco: sacrificó a los jóvenes más pasionales de la revoltosa Falange revolucionaria.

Hace ahora 70 años
Jorge Martínez Reverte es nuestro Antony Beevor, capaz de narrar un episodio histórico con el nervio de una vibrante ficción. Después de hacerlo con la batalla del Ebro, lo consigue ahora con la cruda peripecia de los soldados españoles de la División Azul en Rusia, incrustados en el ejército de Hitler (esta semana ha hecho justo 70 años). “¡Todos a Rusia!”, clamó Vicente Cebrián en la redacción del diario Arriba, y así su padre acabó en Rusia (no Cebrián, que se rajó). Con estampas extraídas de los testimonios de primera mano recogidas en diarios inéditos, Reverte ha reconstruido la historia de aquellos españoles en el libro La División Azul (Rusia 1941-1944), de apasionante lectura.

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