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La Contra 31-11-2010 | Carles Sentís, periodista: ‘Evita conflictos, busca la moderación, sé discreto’

19/07/11 por Victor Amela

Nací y vivo en Barcelona. Soy periodista. Estoy casado desde hace 64 años y tengo tres hijos y tres nietos. Soy centrista catalanista y un monárquico activo. Soy católico. Ha habido más cambios en un siglo que en 5. 000 años.

¿Cómo se encuentra?
Camino mal, la vista está fastidiada…  Pero escucho mucha radio y leo titulares de diario. Y un estudiante me lee la prensa cada tarde.

Y escribe usted todos los viernes su artículo en La Vanguardia.
Parto siempre de la actualidad, del presente, lo ilustro con el pasado, y lo dicto.

Y resulta atinado, certero, mesurado.
Soy centrista, y gozo de perspectiva…

Teniendo ya un siglo a las espaldas…, ¿cuál es el secreto de su lucidez?
He hecho deporte, no me he drogado ni he fumado, he comido variado y sin excesos, he tenido una vida familiar confortable. Y lo que dicen los italianos: “Mangiare bene, cagare forte e non avere paura della morte”.

¿No teme a la muerte?
No.

¿La tuvo cerca en alguna ocasión?
Hui de Barcelona un día antes de que asesinaran a Josep Maria Planes, periodista como yo. L´instant,el diario en el que yo trabajaba, estaba ocupado por los anarquistas: aquello era insostenible…

Su vida corría peligro…
Sí. Hui a Italia, y luego a Francia, con Cambó… Él había anticipado lo que sucedió: el burdo golpe militar desató en Barcelona la “revolución pendiente”, los revolucionarios armados se apoderaron de haciendas y vidas, desbordaron a la Generalitat de Companys… Y aquello fue un genocidio.

¿Tanto?
Barcelona fue un régimen anarcosindicalista durante un año, con crímenes impunes…: en Catalunya no hubo guerra civil hasta que llegó la batalla del Ebro…

¿Cómo era Cambó?
Certero, culto, gran orador, generoso, mecenas de la cultura catalana…

¿Qué hacía usted con Cambó?
Colaboré en su red de información, enviando artículos a la prensa inglesa, americana…

¿Por eso le han acusado de espiar a favor de Franco?
Yo era periodista: hacía información abierta… ¡igual que ahora! Sí hubiese podido espiar de haberme quedado en Barcelona, pero… ¿qué podía espiar desde Francia?

¿Qué juicio emitiría sobre este último siglo, que usted ha vivido?
Constato que en 100 años ha habido más cambios que en los 5.000 años anteriores, en todos los órdenes. Y han caído imperios: el austro-húngaro, el zarista, el soviético…

De los sucesos históricos que ha presenciado, ¿con cuáles se queda?
Seguí a De Gaulle durante la Segunda Guerra Mundial, y eso me abrió la puerta para entrar en los campos de concentración. Y asistí después al nacimiento de la ONU.

Y presenció los juicios de Nuremberg.
Recuerdo la cara mudada del nazi Goering al ver las imágenes filmadas en los campos: ¡ahí supo que estaba perdido! Y se tomó la píldora de cianuro que ocultaba en un michelín de su barriga, para evitarse la horca.

Usted fue aliadófilo y monárquico…
Asistir a las charlas del Ateneu antes de la guerra fue muy formativo, permitía sopesar todas las ideas, alcanzar tus conclusiones.

El Sentís de 99 años ¿qué aconsejaría al que debutaba en prensa con 19 años?
Evita conflictos, busca la moderación, sé discreto y no busques enemigos.

¿Y es lo que ha hecho usted, no?
Por eso me ha sorprendido que algunos se hayan declarado enemigos, pues nada he hecho para tenerlos.

Ha tratado usted a personajes notables del último siglo: Simenon…
Me lo descubrió Pla, que lo leía con fruición. Yo también le admiré…, hasta que constaté que era inculto y obseso sexual, y contó que su hija se suicidó porque estaba enamorada de él… Una persona sin sentimientos.

… Picasso…
Le pregunté: “¿Es verdad que habla catalán?”. “¡Es lo mío!”, respondió, y ya seguimos hablando en catalán todo el día.

¿Qué diría él de la prohibición de las corridas de toros en Catalunya?
Hubiesen desaparecido por sí mismas. Prohibirlas es un error, dado su envoltorio cultural. Al presidente Kennedy, por cierto, le encantaban.

¿Qué personaje le ha impactado más?
Cambó…, y también Tarradellas, un político de gran visión.

¿Qué diría Tarradellas de la política catalana actual?
¡No hagáis el ridículo!

¿Trató usted a Franco?
Dos veces: una me habló del número de bicicletas que había en España; otra le expliqué mis planes para la agencia Efe, y él no habló. Y le vi en una cacería… ¡peleándose por una perdiz! Un hombre extraño, poco fiable, acomplejado por iletrado y un cínico.

Tuvo usted gran cercanía con el Rey…
Durante 1976 fue el amo de España, y lo organizó todo para devolver la soberanía al pueblo, con Suárez. Y descabezó el 23-F porque se sabe bien la lección de su abuelo…

¿Por qué el Rey apostó por Suárez y no por Areilza?
El Rey necesitaba a alguien muy leal y muy valiente: ¡Suárez! Areilza se permitía corregir al Rey en público: lo vi en una recepción en la embajada americana… Se condenó.

¿Daría usted hoy algún consejo al Rey?
El Rey habla perfectamente catalán, como el príncipe Felipe y la infanta Cristina…, y sería muy bueno que hablase en gallego, vasco y catalán en su mensaje navideño.

Cien años

Hablar con Carles Sentís es dialogar con la historia contemporánea, y en primera fila: él estaba allí. Su extraordinaria biografía como periodista le sitúa siempre en el tiempo y lugar en que sucedía algo que marcaría nuestro destino. Excepcional testigo de los sucesos primordiales de este último siglo, Sentís los plasmó en ‘Memorias de un espectador’ (1911-1950), y sigue haciéndolo ahora en ‘Cien años de sociedad’ (Libros de Vanguardia), un puñado de impagables estampas vividas por él, que narra aquí con ejemplar brío y que ayudan a comprender la segunda mitad del siglo XX. Le pregunto cómo ha hecho para estar siempre donde pasaba algo: “He sido víctima de las circunstancias”, aduce.

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