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CRÍTICA DE TV | Caídas

15/07/11 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV

Caídas

Víctor-M. Amela
El verano está trayéndonos algunos programillas de consumo rápido, varios de ellos concursitos livianos, como Ahora caigo (Antena 3), que presenta el siempre jovial Arturo Valls. El título de este concurso es metafórico y literal: a los concursantes, que se desafían unos a otros en conocimientos de cultura popular, se les abre el suelo bajo los pies cuando fallan alguna respuesta, y acto seguido son engullidos por un pozo negro.

Caen por la trampilla y no se hacen daño, porque les esperan un montón de esponjas de colores. Aquí el programa se equivoca: no debería mostrarnos esta caída tan muelle e inocua, porque el telespectador es criatura sádica por naturaleza y preferiría imaginar que el concursante desaparece para siempre en unas arenas movedizas o en un foso pantanoso con caimanes hambrientos o pirañas asesinas.

Es verdad que lo más interesante de este concurso no son las preguntas (¿Qué indígenas vivían en Tenerife antes de la llegada de los españoles? ¿Cómo sigue el refrán A falta de pan…?¿Cuál es el ingrediente principal de la vichysoisse, aparte de la patata? ¿Cómo se llama el estadio del FC Barcelona? ¿Dónde se esconde el genio de Aladino? ¿Qué elemento químico tiene nombre de cerilla? ¿En qué postura está el pensador de Rodin?), es verdad que lo más interesante no son las preguntas, decía, sino ver caer al sobresaltado concursante tras fallar una respuesta que en casita hemos acertado.

Los realizadores del programa lo saben y procuran hacer caer al concursante en mitad de la charla con Arturo Valls, cuando menos lo espera, y además colocan una cámara bajo la trampilla de modo que se le vea caer de cuerpo entero. La imagen provoca la hilaridad del telespectador, que está esperando ver caer al siguiente concursante. Cómo somos…

El mensaje es que el concursante se merece la caída y todo lo que le pase. El tono burlón de Arturo Valls al comentar la caída redondea el efecto. Eso de la chanza a Valls le brota con naturalidad eficaz: al empezar a concursar les va preguntando, coñón, cosas cómo: “¿No serás paracaidista?, ja, ja?”, o: “Y dime, ¿tú eres de los que caes bien o no?, ja, ja”, y así. Arturo Valls imprime a Ahora caigo el aire festivo, distendido y tontorrón que le corresponde, y lo hace la mar de bien. Por ejemplo, despide así el concurso, sonriente: “Un programa en el que los concursantes están a la que salta”. Ji.

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