Crítica TV...

CRÍTICA DE TV | Autodestrucción

22/07/11 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV

Autodestrucción

Víctor-M. Amela
ANDREÍTA.
La emisión de ayer de Sálvame fue un palmario ejemplo de esa figura jurídica y psicológica denominada alienación parental,consistente en indisponer al hijo con alguno de sus dos progenitores de tal modo que el hijo acaba rehuyendo a ese progenitor. Le contaron a Belén Esteban que Jesulín lleva en su coche las fotos de sus dos hijos con su actual esposa, María José Campanario, y no la de Andreíta, su hija en común. Ante esa ¿información? (¿verdadera? ¿falsa?), Belén Esteban, arropada por los demás colaboradores, despotricó a placer contra el padre de su hija, acusándole de “poca vergüenza”. No sé si Andreíta mira la tele a esa hora de la tarde, pero si no la mira ella, la miran – seguro-sus amigas, que ya le dirán lo mal que su madre habla de su padre en público, con cámaras y focos. El perjuicio psicológico infligido a esa niña, crecientemente alejada de su padre, lo medirá algún psicoterapeuta en unos añitos.

CAMPS.
Camps dimite, las cámaras lo recogen (lo vi en el canal 24 h), pero los periodistas no pueden preguntar. Además, Camps convoca a unos medios pero obstaculiza el acceso a otros. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España se enfada y se le afea la conducta a Camps, por no colaborar con la libre información. Todo esto es inocuo. Los políticos seguirán convocando ruedas de prensa a su conveniencia, y los periodistas seguiremos pasando por el aro, porque no nos fiamos de que no vaya a acudir también el periodista competidor. El recurso que nos queda es el de la crítica argumentada, intentar sacarle los colores al político, animal asustadizo por naturaleza. El político utiliza al periodista, y el periodista se deja: han vivido demasiados años desayunando, comiendo y cenando juntos, y eso une mucho.

BENJAMIN.
Leído en Walter Benjamin (1889-1940), en “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”: “la humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”. Difícil añadir nada a esta frase que ilumine más lo que vemos cada día en la pantalla del televisor. De ser entretenimiento para dioses hemos pasado a serlo para nosotros mismos en la modorra del sofá: hemos ido a menos, y parece claro que iremos a peor.

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