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CRÍTICA DE TV | Ficción para vivir

19/06/11 por Victor Amela

Víctor-M. Amela

Juan Marsé, siempre tan esquivo a las cámaras de televisión, lega hoy un testimonio valiosísimo

LISTOS. “¡Un momento histórico para la televisión!”, proclama Telecinco. Se trata del encuentro en un plató entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera (antes Paquirrín), su querido hijo. Qué bien ha sabido la cadena utilizar el formato de La isla de los supervivientes para captar al hijo y convertir a la Pantoja en “la madre de Kiko Rivera”, dejando atrás ella haber sido la pareja de Julián Muñoz y él un mentecato de puticlub (por un rato). Qué buena jugada: ha resultado para madre e hijo un lavado de imagen y un baño de masas, y para la cadena un manantial de audiencia. Las cifras cantan: un espectacular 44% de cuota de pantalla para Telecinco. La cadena explotará este momento histórico para ella (algo así como la portada con Marisol desnuda lo fue para la revista Interviú).Después del odio (la inquina con que “el tomate” trataba a la Pantoja), llega el matrimonio de conveniencia Pantoja-Telecinco, oficiado por el siempre ladino Jorge Javier Vázquez, justamente quién más había fustigado y tomateado a la famosa tonadillera. Qué listos, todos. Y el público, encantado de consumir esta inofensiva ficción morbosa. Este es un guión que la realidad ha ido urdiendo durante años con la colaboración primero de las revistas del corazón y luego de la televisión, como un culebrón-reality que dará de comer por los restos de los restos a sus protagonistas… si saben seguir cultivando sus personajes a costa de sus vidas.

CUENTO. “No sé bien de dónde vengo…”, confiesa Juan Marsé durante una relajada y apasionante conversación con Emilio Manzano (esta noche en L’hora del lector, Canal 33). He tenido acceso anticipado a la grabación de esta charla: nunca antes Juan Marsé había hablado así de sí mismo. En su catalán íntimo, Marsé revisa su mundo – su memoria, sus trabajos y afanes, su obra-,desvela generosamente aspectos de sus orígenes hasta ahora no explorados (“he descubierto que todo lo que me han contado podría ser mentira… pero no importa”), revela detalles inéditos de la génesis de alguna de sus novelas… “De un cuento, viene usted de un cuento”, le apunta Manzano: habla Marsé de sus padres biológicos y adoptivos como miembros de un mismo partido político (“Nosaltres sols”), habla – al cabo- de la función de la ficción como constructora de una realidad verosímil, de una verdad necesaria para vivir y caminar. Habla de la entrevista que el gran Manuel del Arco fue a hacerle para La Vanguardia en el taller de joyería artesana donde trabajaba, jovencísimo, tras un premio literario, y de como esa experiencia le empujó a dejar el taller para dedicarse a cincelar novelas. Habla de como nacería el mote de “pijoaparte”, habla del “último verano de nuestra juventud” con Jaime Gil de Biedma (del que lee maravillosamente – apostillándolo- un poema…), habla de lo que escribirá… Juan Marsé, ese espléndido escritor, tan leído y querido, había esquivado siempre las cámaras de televisión, desconfiado de que el medio mereciese tamañas confidencias e intimidades, y seguramente con razón. Pero con esta conversación grabada en un rincón secreto de Barcelona, Marsé resulta ser magnánimo con la televisión y acepta legarnos a través de ella un testimonio valiosísimo, un documento precioso para la historia de la literatura nacida aquí. Lo agradecerá con aplausos todo lector de Marsé. Si quieres ver cómo la televisión y un gran escritor se dan la mano y van de la mano con mucho gusto para todos, ¡no te lo pierdas!

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