La Contra...

La Contra | Salvador Servià, director del Circuit de Catalunya

20/05/11 por Victor Amela

“Es muy aburrido circular a menos de 200 km/hora”

Tengo 66 años. Nací en Pals y vivo en Girona. He sido ingeniero y piloto de rallies durante 42 años. Estoy casado y tengo dos hijos, Oriol (36) y Mar (33). Soy nacionalista catalán. Soy católico no practicante. ¡Todos deberían ver una salida de fórmula 1 una vez en su vida!

VÍCTOR-M. AMELA
Le gusta conducir?

Es una actividad de la que jamás me canso. Llevo haciéndola desde los cinco años.

¿Cinco años?

Mi padre trabajaba en obras públicas y me ponía al volante del Land Rover, sobre sus piernas. A los 8 años me dejó un coche para que condujese yo sólo…

¿Cuántos kilómetros lleva hechos?

Cinco millones de kilómetros: 3,5 en mi vida personal y laboral; 1,5 en rallies.

¿Con qué palmarés?

Campeón de España de rallies en 1985 y 1986, y campeón del mundo de todoterreno en 1993.

¿Qué rallies más notables ha corrido?

He corrido once veces el rally de Montecarlo, y 18 veces el París-Dakar. Han sido 42 años en activo. Con 40 copilotos diferentes.

¡Muchos!

El primero fue mi novia: para estar juntos, era mi copiloto en entrenamientos y carreras. ¡Hasta que nos casamos! El viaje de novios fue el rally de Montecarlo de 1973.

¿Cuál ha sido su rally favorito?

El París-Moscú-Pekín de 1995 es el mejor viaje que he hecho, precioso: circulé por hermosos paisajes agrícolas de Rusia, sobre alta hierba verde en las estepas mongolas…

¿Alguna vez ha corrido grave peligro?

Este deporte entraña riesgos, pero no más que conducir con tu coche por una carretera de doble sentido: si te pones a pensar que te juegas la vida cada vez que te cruzas con otro coche… ¡no saldrías de casa!

¿Algún accidente?

No en competición. Sí en carretera: me dormí y padecí un choque frontal. Milagrosamente, no murió nadie.

Buf…

Y en carrera agradezco la suerte de no haber atropellado a ningún espectador.

¿Qué superficie ha sido la más difícil?

Hierba, barro, grava, dunas, hielo, nieve, agua… Todas exigen técnica y, sobre todo, arte: intuición.

¿Conduce por intuición?

Cuando te mueves a 200 km/ h sobre las arenas del desierto una piedra o un hoyo pueden matarte. Demasiado lento, encallas; demasiado rápido, vuelcas… ¿Acaso no es esto un arte?

A esa velocidad, ¿se ven paisajes?

Es como ir por el Museo del Louvre haciendo footing ante los cuadros: por la noche te detienes ante uno. Y duermes en él, ¡ja, ja!

¿Qué me aconseja si pierdo el control del coche en un piso deslizante?

Considere volante y pedales como de cristal y apenas los toque. Nada de tocar el freno: el pie derecho, en el bolsillo. Deje que el coche se deslice hasta que pare… Y rece.

¿Qué superficie le ha dado más placer?

Las dunas del desierto, acelerando como un loco… Allí he vivido las mejores sensaciones. El desierto cautiva a todos.

¿Por qué cautiva?

De los tuareg he aprendido a apartarme de la tienda hasta sentir el latido de mi corazón en el silencio del desierto. Fascina a toda clase de personas, se siente una conexión más honda con la naturaleza.

¿Cuál ha sido su mejor experiencia en el desierto?

Nos perdimos, el coche falló, nos quedamos tirados en pleno desierto. La organización recogió a mi compañero. Y me quedé solo junto al coche, esperando al equipo técnico. Tenía que esperar un día… pero hubo dificultades, y no llegaban.

¿Cuánto tardaron en venir a buscarle?

¡Tres días y tres noches! Sobre una duna, veía un océano de arena alrededor… Kilómetros y kilómetros y ningún ser humano. ¡Sentí una serenidad inexplicable!

¿No pasó angustia o miedo?

Sólo paz. Por la noche, el cielo estrellado era espectacular. Tuve tiempo de reflexionar sobre todo como nunca antes…

¿Con qué conclusión?

¡Descubrí que me gustaba la vida que llevaba! Volví a nacer… para seguir igual.

¿Qué es lo más raro que le ha pasado en un rally?

En Montecarlo 79 se me estropeó el cambio de marchas… y sólo podía circular marcha atrás. Y volví a la carrera así. Y hubiese funcionado, pero un gendarme me detuvo: discutí con él y perdí un tiempo precioso… y abandoné.

Tras tanto circular sobre ruedas, ¿cómo descansa en su tiempo libre?

¡Con más ruedas! Con la familia hacemos viajes en autocaravana, en furgoneta, en coche, en moto con mi mujer… Ella se duerme detrás, lo noto por el peso de su casco en mi espalda… Si quiero que vea algo, doy un pequeño frenazo ¡y se despierta, ja, ja…!

Y sus hijos, ¿no se han hartado de tanto rodar?

¡No! Mi mujer dejó de ser mi copiloto por unos mareos durante un rally, y ella nunca antes se había mareado: ¡sí, estaba embarazada! Y ese hijo, Oriol, es hoy piloto de carreras en Estados Unidos…

¿Cuál ha sido el mejor coche que ha conducido en su vida?

Un Lancia 037, con unos alerones al revés que me permitían acelerar y quedaba pegadito al suelo. Luego limitaron eso…

Hablando de velocidad, ¿qué opina de las restricciones en nuestras carreteras?

Que todo lo que sea circular a menos de 200 km/ h… ¡es muy aburrido! Ir a 110 o 120 es para mí la misma miseria, así que ¿para qué quejarse? Yo no me quejo, me relajo y disfruto del paisaje y las puestas de sol.

 

Fórmula 1
Salvador Servià está ahora al frente del Circuit de Catalunya, donde este domingo se corre el campeonato de fórmula 1, y me pide que transmita este mensaje: “Dicen que en la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Yo propongo, además, asistir una vez en la vida a una parrilla de salida de una carrera de fórmula 1. Es una experiencia espectacular, escalofriante, inolvidable: se lo digo sobre todo a los barceloneses, que lo tienen tan cerca…”. Dicho queda, pues. Servià ha tenido una vida tras el volante que relata con muchas anécdotas (incluido su enfrentamiento como senador por las matrículas con el Aznar de “unas chapas”) en el libro Conduir la vida (Pòrtic).

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