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La Contra | Jordi LP, cómico

14/05/11 por Victor Amela

Jordi LP, cómico

“Me odio cuando salgo en televisión”

Tengo 48 años. Nací en Esplugues y vivo en Martorell. Soy artista. Estoy separado y tengo tres hijas, Ania (21), Marion (19) y Loren (16). Los políticos compiten con los cómicos, y a menudo nos ganan. Creo en el Señor, no en el negocio que se montan con eso

VÍCTOR-M. AMELA
¿Era el gracioso de la clase?

Se burlaban de mí.

¿Por qué?

Tenía problemas de dicción, no podía hablar seguido, tartamudeé hasta los 14 años.

¿Y qué pasó a los 14 años?

Me dije: “¿Queréis reíros? ¡Pues ahora os voy a hacer reír de verdad!”. Y me puse a tartamudear a propósito, para hacer gracia. Y haciendo eso… ¡me curé la tartamudez!

Y el propósito era hacer reír.

Acababa las frases de los profes, imitaba a los colegas, nos echaban de los cines por los comentarios que yo hacía en la sala, aprendí a entrarles a las chicas por mi labia…

¿Y cuándo supo que quería ser artista?

Tengo una foto con tres años: estoy en pañales, con una americana y un cigarro en la mano, vacilando…

¡Súbala a Facebook!

Salía a tirar la basura y cantaba bajando las escaleras de casa, porque reverberaba.

¿Chorro de voz?

He cantado en el mismísimo pueblo de Nino Bravo… y su viuda lloraba de emoción.

¿Cuándo empezó a actuar?

Con una vespino recorrí las discotecas de alrededor de Segur de Calafell, pidiendo actuar gratis, y a los 17 años ya lo hacía.

¿Con qué resultado?

Aprendí mucho. Luego, en la mili, imité a todos los oficiales: el teniente me empuró.

¿Y a la vuelta?

Trabajé en una empresa de sistema de vídeo, y con 25 años me dije: “Dejo esto y voy a probar a vivir de mi arte, y si a los 30 años no lo he conseguido, vuelvo a este trabajo”.

Y aquí sigue.

He recorrido cientos de fiestas de pueblos, entoldados, pubs, discotecas, fiestas privadas, pabellones, hoteles, convenciones…

¿Alguna especialmente memorable?

Durante un crucero de Porcelanosa en el fabuloso trasatlántico Queen Mary II,¡metí a 1.400 personas en el teatro del navío!

¿Y qué tal?

El capitán me dijo que desde la tragedia del Titanic ¡jamás había habido tantas personas juntas en un solo punto de un buque!

¿Se rieron?

He hecho reír hasta a Aznar. Los camareros habían cruzado apuestas: ¿lo conseguiría?

¿Le han tirado tomates alguna vez?

Una botella de cerveza me tiró un chaval, en aquella primera discoteca. Por allí iban gente como el Vaquilla o el Torete… Lugares duros. Le dije, sin enfadarme: “Toma el micrófono, sube aquí y hazlo tú”.

Ay…

“No te pongas así, hombre”, me dijo. Nos hicimos amigos y luego amenazaba a los que no me aplaudían, ja, ja. Tantas noches…

Y un día, lance triunfal: ¡la televisión!

Tres pics i repicó, Surti com surti, El joc del segle…Sí, la tele me hizo muy popular. Pero… ¡me odio cuando salgo en televisión!

¿Se odia?

He hecho la peor televisión que se pueda hacer. Claro que, comparada con la que se hace hoy… ¡hasta era buena! Hoy la televisión muestra lo bajo que podemos llegar a caer los seres humanos.

Ahora hace tiempo que no le vemos en pantalla.

¿Para ir a La granja de los famosos, como me ofrecieron? Antes prefiero hacer reír a los clientes, empleados o proveedores de una convención de una empresa… o ser un “artista de entoldado”, como me criticó una vez el gran escritor Quim Monzó.

¿Le duelen comentarios así?

Desde el momento en que expones tu trabajo al público y estás parodiando a otros, debes tener las espaldas bien anchas para encajar cualquier opinión.

Diez razones para odiar a Jordi LP es una página que circula en internet…

¡Y seguro que podríamos encontrar más de diez razones! Ya digo yo que lo mío es parodiar, o sea, para odiar,ja, ja…

Deme ahora dos razones para amar a Jordi LP.

Rompa el caparazón y encontrará la segunda. Pero lo importante es que hablen de uno, incluso bien. Ahora que estoy en el teatro con la obra Er camino Santiago,voy a intentar convencer a los reticentes.

¿Cómo?

Haciendo que lo pasen bien. Canto, imito, parodio, recreo voces de personajes, actúo: aquí no soy aquel Jordi LP arrollador que se lo come todo, aquí hay muchos matices interpretativos sobre un libreto espléndido escrito y dirigido por ÁngelAlonso.

¿Con qué propósito?

Entretener, con la excusa de un viaje. De paso hay alguna crítica social: puesto que los protagonistas son unos locos, ¡pueden decir de todo!

Y los encarna a todos usted solito…

Sí, interpreto en total a 25 personajes. He hecho bastantes previas, y una de ellas quise que fuera para 350 espectadores invidentes, de la ONCE. Me emocionó que uno me dijese: “Jordi, lo he visto todo”. Y otro me preguntó: “¿Cuántos actores sois?”

Enhorabuena.

Mi mejor medalla es que una señora que ha enviudado me diga: “Hoy he vuelto a reír”. O que se caiga de su silla de ruedas por la risa una niña autista… ¡que jamás antes había reído! Es mi prioridad: hacer reír.

¿Podemos reírnos de todo?

El humorista, como buen bufón, debería tener salvoconducto para intentar reírse de todo. Sin olvidar que entre el genio y el gilipollas sólo media un microsegundo.

 

´Er camino Santiago´
Jordi López Peña ha cumplido 30 años escenificando espectáculos cómicos. “Disfruto mucho con mi trabajo”, confiesa. Es un vocacional del humor cara al público, y por eso le incomoda la televisión, pese a la popularidad que le reportó. Ahora se estrena como actor en solitario en la obra Er camino Santiago (teatro Capitol), andanzas y chanzas de tres peregrinos orates (Ercaminosantiago.com), en cartel hasta el 30 de julio. La obra es de Ángel Alonso (La extraña pareja o Historias de la puta mili). Le hago de público y me cuenta que su carrera de showman comenzó superando complejos de inferioridad, y que le impresionó que un día Mary Santpere le dijese: “Yo me voy, ahora te toca a ti”.

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