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CRÍTICA DE TV | Eficacia sólo televisiva

29/05/11 por Victor Amela

Víctor-M. Amela

¿Por qué los policías no han tenido la astucia de apartar previamente las cámaras televisivas?

No sé si leer a Maimónides en su Guía de los perplejos podría ayudarme a entender lo que vi por televisión durante la mañana del viernes: reporteros y camarógrafos de TV3 (en el programa de Cuní) y de Antena 3 (en el programa de Susanna Griso) me metían en casa – en primer plano y en directo-la estampa de un mosso d´esquadra atizando con su porra (en el costillar, en los antebrazos, en la coronilla) a un chico sentado en el suelo con las manos alzadas y abiertas. Y vi a una cabeza sangrando. Y vi a un joven protegiendo a su chica. Y vi porras a granel. (Y lo que ahora tengo muchas ganas de ver es el próximo Polònia de Toni Soler, a ver cómo reparte entre Felip Puig el del bate,mossos y acampados).

Como telespectador, nunca antes había visto por televisión una acción de nuestra fuerza policial de un modo tan diáfano y crudo, todo tan bien encuadrado y tan de cerca, casi salpicando. La televisión experimenta en estos ratitos sus clímax de placer.

Lo primero que pensé: viendo lo que yo veo, seguro que está haciéndosele un nudo en el estómago al telespectador medio en su casa después del desayuno, y quizá también a la esposa – o a los hijos-de algún político con mando en plaza (la cara de angustia de Josep Cuní en cada conexión con plaza Catalunya me daba esa medida), porque el telespectador catalán es de sensibilidad fina y se emociona más con Polseres vermelles y los animalillos de Veterinaris (véanse audímetros) que con Rambo o Walker Texas Ranger.Y vi a tres policías aplastándole la cara a un solo joven sobre el asfalto, uhhhh…

Lo segundo que pensé: esto van a verlo en todo el mundo, previa selección de las imágenes más rudas y aparatosas, claro (¡hay que vender, los periodistas también queremos audiencia!), así que… ¡menuda inversión en imagen internacional para mi ciudad!, la vibrante ciudad que el mundo conocía como la del “no a la guerra” entre padres, madres y niños.

Lo tercero que pensé: ¿por qué los policías no han tenido la astucia de apartar previamente las cámaras televisivas? O bien porque son irreflexivos o bien porque los que les mandan querían que viésemos justamente lo que vimos, como un álbum de autoridad, firmeza y severidad, valores que cotizan al alza en estos tiempos finizapateriles… ¿Será por eso que las brigadas de limpieza y policía decidieron no intervenir – para limpiar o despejar, me da igual-durante la tranquila madrugada? ¿Y por qué no durante los noventa minutos del partido del Barça en Wembley, con todo el mundo distraído? (uy, qué ideas tengo…)

Lo cuarto que pensé (que no se diga que la tele no da para pensar): si autoridad y firmeza son valores en alza, no parece serlo la eficacia. ¡Eficacia casi cero!: la imagen de los Mossos no ha mejorado; la imagen de los políticos con mando en plaza, tampoco; la imagen de Barcelona, tampoco; la de los periodistas…, bueno, ya se sabe que a los periodistas nos toca siempre recibir, desde un botellazo de los indignados (pregúntenle a los reporteros in situ) a una pelota de goma de los Mossos (como la que vi en directo que le rozaba el muslo al camarógrafo de Antena 3). ¿Y, en fin, los acampados?

A los acampados los vi ayer en el canal 24 Horas: satisfechos, abrazados a su saco de dormir y revestidos de una flamante épica pública y mediática. Total: hemos visto el negocio de las cabras…, pero muy vistoso televisualmente. Que la finura y la inteligencia resultan poco televisivas ya lo sabíamos, ¿no?

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