Crítica TV...

Crítica de TV | La Vanguardia: Soy una cámara

01/03/11 por Victor Amela

CRÍTICA DE TV
Soy una cámara: “Toda persona con móvil e internet puede transmitir al mundo en directo lo que está viendo”
Víctor-M. Amela

CRECE ´CUÉNTAME´. El seguimiento de Cuéntame es espectacular: un 23,8% de los telespectadores del jueves noche elige esta serie, convertida ya en un clásico de TVE. Las peripecias de la familia Alcántara imantan a la audiencia española, sea por los perfiles de sus personajes, por lo reconocible de las tramas o por lo fácil que es identificarse con unos y con otras. Lo interesante es que la serie no es ya la que fue cuando comenzó: ha virado, ha evolucionado de la comedia al drama. Cuándo Cuéntame se estrenó recibió críticas por su tono ligero, por su visión liviana del pasado reciente en España, porque no era la crónica política de denuncia que algunos esperaban. Sí: Cuéntame había elegido legítimamente una mirada de álbum de fotos familiar de los años 60 y 70 (¿quién no tiene ese álbum en casa?), con su 600 y su mesa de formica y su flotador de playa…, y por eso justamente tenido un seguimiento masivo, intergeneracional e interclasista. Es por esto que ahora me sorprende más el éxito que cosecha Cuéntame esta temporada: sus tramas se han endurecido, se han oscurecido, la comedia deja paso al dramón. Irene, la hija mayor, convertida en heroinómana galopante, ha abandonado a su hijito, se ha perdido para la familia, y su novio yonqui va y se le muere de sobredosis en el coche. A Antonio Alcántara le orillan en su carrera política, y él le grita a su esposa (¿llegará a pegarle?: a la hija ya le arreó el jueves un par de sopapos), insulta a su hijo mayor (“tonto el haba”) e incordia a su hijo Carlitos…, que le llama “facha”. Pensé que este tono alejaría al telespectador…, y no: quizá la serie tenga ahora más seguimiento que nunca porque está acertando en un retrato íntimo de la familia española que pocas veces las series familiares españolas habían sugerido.

MÁSTELEVISIÓN. Veo las imágenes en movimiento que emiten Alssafi o Mahmud desde Libia, y las veo en directo. Esto se llama… ¡televisión! (visión a distancia). Televisión en tiempo real y en vivo. Alssafi y Mahmud son jóvenes libios con un teléfono móvil en la mano: gracias a una aplicación para smartphone llamada Bambuser (libre y gratuita), mis conciudadanos de este planeta llamados Alssafi o Mahmud se han convertido en canales de televisión. Canales ambulantes de televisión. Alssafi y Mahmud son ahora, en su peripatética humildad, pequeños Vasile: emisores nómadas de televisión, además de realizadores y comentaristas de un canal privadísimo e independiente. Ambulante, privada, independiente y de alcance universal, de cobertura global. Cada móvil se convierte con Bambuser en una cámara de televisión que emite en vivo y en directo: Alssafi, Mahmud y otros son ya canales de televisión en abierto, abiertos al mundo entero. Cualquier persona en cualquier parte puede instantáneamente acceder a esas emisiones televisivas: basta entrar en el portal Bambuser de internet para asistir en vivo a lo que ven los ojos de Alssafi o Mahmud. La televisión es, más que nunca, cosa tuya, mía y de todos. Cualquier persona con un teléfono móvil conectado a internet, aun viviendo bajo un régimen tiránico, puede contar al mundo lo que ve al instante, aunque en ese momento estén disparándole, bombardeándole. Los déspotas de la vieja escuela deberán aprender nuevas sutilezas…

AL CIERRE. Al cierre de esta edición, el portal Bambuser informa de que está detectando caídas de la conexión desde Libia: la tiranía nunca reposa…

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