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La Contra | La Vanguardia: Miguel Noguera, ultrahumorista

23/03/11 por Victor Amela

“Hay mucha belleza en la bobada desatada”

Tengo 31 años. Nací en Gran Canaria, crecí en Mallorca y vivo desde los 17 años en Barcelona. Estudié Bellas Artes y ahora soy artista humorista. Vivo en pareja, sin hijos. ¿Política? De izquierdas, ¡no demos rodeos! Soy ateo. Anoto ideas y las despliego en mis ´ultrashows´
Cuente una de sus “ideas”.

Que en el debate Banda ampla de TV3, al final, den siempre la palabra a los muertos: ponen el micrófono ante el muerto, y todos escuchan en silencio, se oye un vientecillo… La palabra última es para una momia de niño inca.

Otra idea.

Que la puerta del vagón de metro no se abra a la primera. El viajero enfadado acciona la manija, chas, chas… Y con esa energía se genera la electricidad que ilumina el metro.

Otra.

Que un predicador mormón transporte su ejemplar del Evangelio en un tupperware.

¿Qué ideas son estas?

No sé, se me ocurren de repente. Son como sueñecitos estúpidos: las anoto enseguida en un cuaderno, para no olvidarlas.

¿Y por qué no quiere olvidarlas?

Hay mucha belleza en la bobada desatada.

¿Cómo se le ocurren esas “ideas”?

Mientras hago la compra, espío en la cafetería, veo Telecinco o río con amigos.

¿Cuántas tiene?

Unas 5.000.

¡Son muchísimas!

Ponga 4.000.

¿Y qué hace con ellas?

Un artículo, un libro, un ultrashow…

¿Qué es un ultrashow?

Una especie de monólogo conferencia en el que explico mis ideas. Una tras otra, no importa el orden. Caben unas treinta en una hora. Jamás las ensayo: sólo las llevo anotadas. A veces me explayo en una; otras, la ventilo en una frase, en aquella divago, a esa le doy aire de conferencia, en esa me gusto…

Enuméreme algunas ideas más.

Ir montado en un zorrito. Que Superman pinte cuadros y exponga. Que haya un botafumeiro asesino. Lentillas de salchicha. Delfines fumando. Bebés con claxon. Perritos con capa… Que podamos hacer ouija dentro del AVE, y así ir arrastrando a espíritus de la Guerra Civil: cuando el AVE llega a Barcelona quedan perdidos por la gran urbe…

¿Qué quería ser usted de niño?

Médico. Pero al llegar la selectividad tuve un sueño: soñé con un grafitero que hacía un sfumato.Y cambié: “A ti te gusta dibujar, ¿no? Y con lo vago que eres, no llegarás a médico…”, me dije. Y me fui a Bellas Artes.

¿A qué aspiraba?

A ser figura del arte contemporáneo.

¿Y qué tal?

Fui descreyendo. A la vez, estudié para clown con Merche Ochoa…, y un día un amigo me animó a leer mis textos en una cafetería…

¿Y?

Disfruté, me recordó que siendo niño imité un día al profesor de biología Tito Palou… y todos rieron. ¡Me sentí bien! Y seguí.

¿Le pegaban en el patio del colegio?

No, no, ¿por qué me lo pregunta?

Por ese interés suyo por la violencia: Ultraviolencia,titula su última obra…

Es una violencia descontextualizada, sin connotaciones emocionales, vacía de contenido. Es gratuita, meramente formal, dinámica. Es un juego espacial, sin épica ni nada, un juego escultórico y adolescente.

Si le reprochan hacer humor con eso…

Callaré: ¿cómo argumentar ante quien no quiere oír? Mire lo de Nacho Vigalondo…

¿Qué?

Hizo broma a costa de ciertos tabúes…, y le han crucificado. Prefiero no buscar grandes públicos: no podría decir lo que digo ahora.

¿Alguna de sus ideas cruza límites?

Sí. Entiendo que alguien pueda llamarme descerebrado: en cualquier televisión sería censurado, ¡mejor autoboicotearme antes!

¿Le han insultado alguna vez?

En Catalunya Ràdio conté que hay quien dice “estoy para el arrastre” y tuve la idea de un método de arrastre de personas decrépitas, un día a la semana: te apuntas a la lista, y eres arrastrado por las calles. Un anciano telefoneó furioso: “Fill de puta”, me llamó.

¿Cómo define el humor que practica?

Decir que es “surrealista”, “absurdo” es usar etiquetas muy desgastadas. Prefiero “humor formal”, por estar más basado en su estructura que en los argumentos.

¿Qué humor vendrá después de este?

¿”Humor fractal”, quizá? Ja, ja, no sé…

Cuénteme una “idea” muy incómoda.

Unos diseñadores de videojuegos crean la versión más avanzada del Pro Evolution Soccer: los jugadores incorporan todas las variables y azares reales, incluida la posibilidad estadística de alguna muerte súbita…

¿Tal como sucede en la vida real?

Sí, y en el partido de demo (un Barça-Madrid) entre los grandes inversores del videojuego, en el minuto 1… ¡cae muerto Messi!

Cambiemos de tema.

Sí, sí, es una “idea” muy impopular e indigesta, aquí no tengo redención posible…

¿Qué le ha hecho reír últimamente?

Un vídeo muy patético-dramático-ridículo: Kiko Ledgard está haciendo una acrobacia… y se cae y se estampa mortalmente.

Otras ideas, para despedir.

Un terremoto apocalíptico y devastador… y muere una sola persona. Un hombre graba psicofonías de sus genitales. El presentador del Telediario empuña cartelitos con sus propias opiniones de las noticias que lee.

¿Qué le incomodaría mucho que ahora yo le preguntase?

Algo sobre actualidad política. ¡Yo qué sé!

¿Y qué le disgustaría mucho que dijesen de usted?

Que usurpo un espacio inmerecido, que soy un monstruo depravado y un falsario.

 

´Ultraviolencia´
Miguel Noguera es raro. No busca la risa, pero le sale un humor extraño, irrefrenable: es el efecto colateral de ideas insólitas que anota en una libreta y desgrana en sus ultrashows (hace tiempo que nadie me hacía reír tanto en escena). Su singularidad lo hace interesante: no aspira a monologuista televisivo, sólo a enumerar retorcidas y delirantes “ideas”. Su propuesta ha sido distinguida por la prestigiosa revista Creamier como la de uno de los cien jóvenes artistas emergentes del mundo en este siglo. Su ingenio es accesible en los libros Hervir un oso,con Jonathan Millan (Belleza Infinita), y Ultraviolencia (Blackie Books). Y cada jueves colabora con Manel Fuentes en Catalunya Ràdio.

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